Los incendios forestales han afectado ya unas 44 mil hectáreas de bosques en Honduras, una pérdida que, según expertos ambientales, anticipa una crisis de agua todavía más severa para los próximos meses. René Soto, miembro de la Coalición Ambiental de Honduras, advirtió que las altas temperaturas y las olas de calor son consecuencia directa de la destrucción de los recursos naturales y de la falta de protección de los bosques.
Soto señaló que el país está “cosechando lo que ha sembrado” por años de apatía frente a la conservación ambiental. Explicó que la semana pasada se reportaron más de 600 incendios forestales, lo que ha dejado un impacto grave sobre la cobertura boscosa, especialmente en zonas de coníferas y áreas protegidas que cumplen una función esencial en la producción y captación de agua.
Bosques que ya no retienen agua
El ingeniero forestal sostuvo que la pérdida de bosques ha debilitado la capacidad natural del suelo para absorber agua, algo que describió como el “efecto esponja” de las masas forestales. Sin esa función, el agua de lluvia ya no se filtra como antes, sino que corre por la superficie hasta terminar en los mares, sin recargar acuíferos ni abastecer fuentes subterráneas.
Esa situación, advirtió, hará que la crisis de agua se sienta con más fuerza en el próximo verano. Soto puso como ejemplo zonas bajas de Choluteca, donde ya se perciben dificultades para encontrar agua incluso después de perforar pozos, lo que demuestra que los mantos acuíferos no están logrando recuperarse.
Deforestación y cambio climático
Además de los incendios, Soto alertó sobre la tala descontrolada de bosques, sobre todo de coníferas, y la pérdida de áreas protegidas que funcionan como productoras de agua. A su juicio, esto no parece un daño aislado, sino un proceso que calificó como “saqueo ordenado y estructurado”, en un contexto en el que los impactos del cambio climático se están volviendo más intensos.
El ambientalista sostuvo que las olas de calor seguirán aumentando y que los efectos ambientales serán cada vez más duros si no se detiene la degradación de los ecosistemas. En su criterio, la situación actual todavía puede verse como manejable si se compara con lo que podría venir el próximo año, cuando la escasez de agua y las temperaturas extremas podrían profundizarse aún más.
Llamado a actuar antes de que empeore
La advertencia llega en un momento en que Honduras enfrenta múltiples presiones ambientales al mismo tiempo: incendios, sequía, pérdida forestal y disminución de la recarga hídrica. Soto insistió en que la población y las autoridades deben comprender que la crisis ambiental no es futura, sino presente, y que su impacto se extenderá de manera directa a la agricultura, el consumo humano y la vida cotidiana de miles de familias.
El mensaje de la Coalición Ambiental es claro: sin bosques sanos no habrá agua suficiente, y sin una respuesta urgente la crisis podría ser mucho más grave en el próximo verano.
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