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Del 16 al 22 de septiembre se festeja en honor a San Manuel la feria patronal del municipio de San Manuel, Cortés

 

San Manuel Cortes, Celebra con gran alegría su tradicional Feria Patronal en Honor a su Santo Patron que lleva su mismo nombre, dentro de las actividades tienen: Carreras de Cinta, Coronaciones, Juegos tradicionales, desfile de caballos, y sin faltar su carnaval que es realizado por la alcaldía municipal.

San Manuel es un municipio del Departamento de Cortés, en la república de Honduras.

San Manuel es uno de los pueblos más antiguos del Departamento de Cortés antes se llamaba Ulúa o Tehuma y formó parte de una de los repartimientos que hizo Don Pedro de Alvarado en 1536.

En el recuento de población de 1901 figurado como cabecera del Curato perteneciendo al partido de Tencoa habiendo sido fundada su cabecera en el lugar llamado Campín (hoy aldea) no se sabe por que fue abandonado ese lugar, trasladándolo donde se encuentra actualmente. Se le dio la categoría de Municipio en 1859 al crearse el Departamento de Cortés el 4 de julio de 1893.

En 1895 se le cambió el nombre por el de San Manuel. San Manuel consta de trece (13) Calles y catorce (14) Avenidas. El Río Ulúa es el único afluente que cruza cercano al municipio.

Con una población de 2800 entre españoles, mestizos e indios, el pueblo de Tehuma, que en lengua lenca significa “Aguas de los Maguelles Divinos”, fue fundado 46 años antes de San Pedro Sula. Ya que en 1582 reza la monografía “Era Gobernador de la Provincia de Honduras don Alonso de Contreras Guevara” y el describe las poblaciones de la jurisdicción de San Pedro Sula, mencionando los pueblos de: Llamatepec, Chinda, Talpetate, Petoa, Espolongal, Santiago, Tehuma, Trinixol, Ticamaya, Quelequele, Ibombo, Sucumba, Chapoa, Aislade Vtulio, Xocon, Teconalistagua, Chalmecas, Zumonga, Xlegua, Alao, Mopala, Caluda, Yoroc y Ximia muchos de estos pueblos en la márgenes del río Ulúa.

Sin embargo, el presbítero Licenciado Antonio Vallejo en su primer anuario estadístico de 1889 menciona que fue hasta el año 1859 cuando se le otorga el título de Municipio, siendo Presidente de la República el General José Santos Guardiola, la primera corporación municipal; según Vallejo, estuvo integrada por los señores Lázaro Crúz y Santiago Pineda como alcalde vice-alcalde respectivamente; los señores Concepción Caballero e Hilario Montoya como regidores uno, dos y Ramón Leiva como sindico municipal.

A partir de su fundación Tehuma continúo perteneciendo al partido de Tencoa como la mayoría de los pueblos de los departamentos. Fue hasta el 4 de julio de 1893 cuando el General Domingo Vásquez creo el departamento de Cortés, que definitivamente paso a ser parte de este. Dos años más tarde en 1895, se le cambiaria el nombre de Tehuma por el de San Manuel, Cortés.

En la actualidad existen diferentes versiones de la fundación del municipio de San Manuel, Cortés, que mezcladas con la leyenda y la fantasía de la tradición oral de su población, no dejan de reflejar cierta coincidencia científica con los hechos históricos.

Según esta tradición el descubrimiento de piezas precolombinas en algunos lugares del territorio municipal eran parte de enorme tesoro arrojado al río y sus alrededores durante la conquista, el recrudecimiento de la guerra de ocupación desatada por los conquistadores, obligó a los indígenas a emigrar hacia sitios más seguros, abandonando sus riquezas, cosechas y otras pertenencias; en dice que toda la vega del río Ulúa desde pimienta hacia Cruz de Valencia que era una especie de corredor habitado por varios grupos indígenas los cuales se dedicaban a la agricultura y la pesca.

Otra teoría científica asegura que dichos indígenas habían alcanzado un grado de cultura sumamente avanzado en el campo de la alfarería, a lo largo del tiempo se han encontrado bajo tierra, vestigios de objetos fabricados con barro, piedra y jaspe, entre ellos utensilios de cocina, figuras de animales, juguetes, silbatos y otros. Dichos objetos han sido localizados en lugares como: Travesía,Campo El https://m.facebook.com/CulesSMCHonduras/?locale2=es_ LA, Palenque paya de los muertos, asimismo y en menor escala La Colonia Pineda, La Libertad y El Cerro El Zate.

Posteriormente en 1801 continua la fuente “el Gobernador Intendente y Comandante General” de la Provincia de Honduras, Coronel don Ramón de Anguiano, levantó un censo general de los pueblos de su jurisdicción al mencionar este literalmente dijo: “a la subdelegación de San Pedro Sula pertenecen: San Pedro sula, San José, Quimistán, Chinda, Tehuma, Talpetate, Santiago, Candelaria, San Francisco, La Libertad, La Trinidad, San Marcos, Macuelizo, Ticamaya y Petoa. ”

 

SAN MANUEL 

Manuel proviene del nombre bíblico Emmanuel, con el que fue llamado Jesús, en la famosa profecía de Isaías (7, 14) y que significa: «Dios con nosotros». Este nombre es muy usado entre los pueblos españoles y portugueses.

El Martirologio Romano cita sólo a dos santos con este nombre: el primero, el día 26 de marzo. Era un joven militar que sufrió el martirio junto a otros treinta y nueve, entre los cuales se menciona a Cuadrado y a Teodosio, pero se desconoce la fecha en que esto sucedió. El martirio de ellos ocurrió en Asia Menor.

El segundo es el que celebra este dia el Martirologio, con las siguientes palabras: «En Calcedonia mueren los santos mártires Manuel, Sabel e Ismael, que fueron enviados como embajadores por el rey de Persia para pedir la paz a Juliano, el apóstata. Este emperador quiso obligarlos a adorar a los ídolos y porque se negaron con firmeza a realizar este acto, los mandó matar».

A continuación ubicamos este breve hecho en su contexto histórico: La Iglesia había adquirido, finalmente, la libertad religiosa con el «Edicto de Milán» en el año 313, por obra del gran emperador Constantino Magno. Hacía cincuenta años que el Cristianismo gozaba de esta libertad que le posibilitaba una amplia expansión, favorecida, incluso, por el bautismo recibido por el propio emperador Constantino.

Pero un giro brusco se produjo en esta situación por obra de un sobrino de Constantino, llamado Juliano, que se convirtió en apóstata, es decir, traidor de la fe. La ambición y el orgullo desmedido, unidos a los desvíos en la educación, que estuvo a cargo de maestros paganos, obstinados enemigos del Cristianismo, llevaron a Juliano a renegar de su propio bautismo y a iniciarse en creencias paganas.

Triunfos en el área militar y circunstancias favorables llevaron a Juliano al más alto grado de la magistratura romana y a ser proclamado emperador en el año 361. Tomó entonces una actitud de hostilidad contra el Cristianismo al querer restablecer los vestigios de la mitología greco-romana. Regresaron los tiempos de terror para la Iglesia y se reabrieron las puertas de las cárceles para los cristianos. El principal objetivo de Juliano era impedir la marcha de la religión de Cristo, a quien llamaba despectivamente «el Galileo», usando incluso la violencia.

En el año 363, Juliano decidió emprender una guerra contra los persas que lo amenazaban continuamente en las fronteras del Imperio Romano de Oriente. En un primer momento obtuvo extraordinarios triunfos militares que indujeron al rey de los persas a solicitar la paz con Roma.

Fue en este contexto que tuvo lugar la embajada persa ante el emperador Juliano para negociar la paz. Fueron escogidos para esta delicada misión tres nobles: Manuel, Sabel e Ismael, que pertenecían al escaso número de cristianos que habitaban el Imperio Persa.

Las negociaciones para la paz no tuvieron el éxito esperado: por el contrario, la condición de cristianos de los tres enviados irritó más al emperador Juliano, que descargó en ellos su odio contra el Cristianismo todo y contra los persas. Sometió a los embajadores a un juicio humillante. Como rechazaron sujetarse a la imposición del emperador, que quería que adorasen a los ídolos, fueron sometidos a crueles torturas y por último, decapitados. Era el año 363.

El castigo de Dios contra el emperador apóstata no tardó en llegar. Los persas, terriblemente ofendidos por la matanza de sus embajadores, redoblaron sus esfuerzos en la guerra y lograron un cambio en la situación. El propio emperador Juliano fue herido de muerte. Una antigua tradición dice que al verse malherido, Juliano habría lanzado un grito de desesperación contra Cristo, con estas palabras: «¡Venciste, oh, Galileo!»

Con su muerte, terminó definitivamente la persecución y la Iglesia volvió a vivir en paz. Si la historia no nos provee mayores informaciones relativas a San Manuel, el hecho del martirio como suprema prueba de amor a Cristo, ya
es un gesto que lo convierte en total merecedor de nuestra veneración.

«¡Llamar a alguien ‘mártir’ -dice San Agustín-, es hacerle el más grande de los elogios!»

 

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