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Dispositivo para luchar contra el calor veraniego sin usar aire acondicionado

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Muchas personas superan el calor del verano poniendo en marcha el aire acondicionado. Sin embargo, los aires acondicionados consumen energía y por tanto suponen la emisión de millones de toneladas de dióxido de carbono diariamente. Además, no siempre son buenos para la salud: la exposición constante al aire acondicionado central puede aumentar el riesgo de que los gérmenes recirculen y causen problemas respiratorios.

 

Pero hay una alternativa mejor, según un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia Británica, la Universidad de Princeton, la Universidad de California, Berkeley y el Centro Etnográfico de Singapur. Lo llaman el Tubo Frío, y han demostrado que funciona.

 

«Los acondicionadores de aire funcionan enfriando y deshumidificando el aire que nos rodea, una propuesta costosa y no particularmente ecológica», explica el codirector del proyecto, Adam Rysanek, profesor adjunto de sistemas medioambientales en la escuela de arquitectura y paisajismo de la UBC, cuyo trabajo se centra en los futuros sistemas de energía y los edificios ecológicos. «El Tubo Frío funciona absorbiendo el calor directamente emitido por radiación desde una persona sin tener que enfriar el aire que pasa sobre su piel. Esto implica una cantidad significativa de ahorro de energía».

 

El Tubo Frío es un sistema de paneles rectangulares de pared o techo que se mantienen fríos gracias agua enfriada que circula por ellos. Como el calor se mueve de forma natural por radiación desde una superficie más caliente a una más fría, cuando una persona está de pie al lado o debajo del panel, su calor corporal se irradia hacia el panel más frío. Esto crea una sensación de enfriamiento, como aire frío fluyendo sobre el cuerpo, incluso si la temperatura del aire es bastante alta.

 

Aunque este tipo de paneles de refrigeración se han utilizado en la industria de la construcción durante varias décadas, lo que hace que el Tubo Frío sea único es que no necesita ser combinado con un sistema de deshumidificación. Así como un vaso frío de limonada condensaría el agua del aire en contacto con él en un día caluroso de verano, el enfriamiento de paredes y techos en los edificios también condensaría el agua sin secar primero el aire alrededor de los paneles. Los investigadores detrás del Tubo Frío concibieron una membrana hermética que repelía la humedad para encerrar los paneles refrigerados y evitar que se formara condensación, permitiendo al mismo tiempo que la radiación viajara a través de ellos.

El equipo construyó una unidad de demostración al aire libre el año pasado en Singapur, invitando a 55 miembros del público a visitarla y a dar su opinión. Cuando el sistema funcionaba, la mayoría de los participantes informaron de que se sentían «frescos» o «cómodos», a pesar de que la temperatura media del aire era de 30 grados centígrados. Los paneles también se mantuvieron secos, gracias a la membrana especial.

«Dado que el Tubo Frío puede hacer que las personas se sientan frescas sin deshumidificar el aire que las rodea, podemos considerar la posibilidad de que pueda reducirse hasta el 50% el consumo de energía típico de los sistemas de aire acondicionado», dijo Eric Teitelbaum, un ingeniero superior de AIL Research que supervisó el proyecto de demostración mientras trabajaba en el Centro Etnográfico de Singapur.

«El diseño está listo. Obviamente puede ser usado en muchos espacios al aire libre, como ferias de verano al aire libre, conciertos, paradas de autobús y mercados públicos. Pero la misión es adaptar el diseño para espacios interiores que típicamente usarían aire acondicionado central», añadió.

Más allá del ahorro de energía, tecnologías como el Tubo Frío tienen un gran futuro, dice el codirector del proyecto, Forrest Meggers, profesor asistente en la escuela de arquitectura de Princeton y el Centro Andlinger para la Energía y el Medio Ambiente.

«Debido a que el Tubo Frío funciona independientemente de la temperatura y la humedad del aire interior, se hace posible mantener las ventanas abiertas en nuestros veranos cada vez más calurosos sin dejar de sentirse cómodos», dijo Meggers. «El Tubo Frío puede ofrecer alivio en diferentes regiones, desde hogares y oficinas norteamericanas que actualmente se hallan bien equipadas con aires acondicionados hasta economías en desarrollo que prevén una necesidad significativa de enfriamiento en el próximo medio siglo».

Hay otro aspecto del Tubo Frío que es particularmente relevante en el 2020, dice Adam Rysanek. «La pandemia de la COVID-19 ha concienciado al público de lo sensible que es nuestra salud ante la calidad del aire que respiramos en el interior. Específicamente, sabemos que algunos de los espacios más seguros en esta ‘nueva normalidad’ son los espacios exteriores», dijo Rysanek. «A medida que el clima cambia y el aire acondicionado se convierte más en una necesidad global que en un lujo, necesitamos estar preparados con alternativas que no solo sean mejores para el medio ambiente, sino también para nuestra salud. La idea de mantenerse fresco con las ventanas abiertas parece mucho más valiosa hoy que hace seis meses».

El equipo está utilizando actualmente los datos recogidos en Singapur para actualizar sus proyecciones de la eficacia del Tubo Frío en espacios interiores a nivel mundial. Planean demostrar una versión comercialmente viable de la tecnología para el 2022

 

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