Inicio - Cortés - Todo lo que no sabías de José José, antes y después…

Todo lo que no sabías de José José, antes y después…

Tegucigalpa,Honduras domingo 13 octubre 2019

Murió otro grande. Partió muy triste en su nave del olvido. Estuvo en nuestro país. Anécdotas de su estadía aquí. No deja testamento y sus hijos, fruto de dos matrimonios, se enfrascan en una férrea lucha de intereses. “Buitres” los llaman los fans del cantante. Lea aquí los detalles.

Hola mis amigos y amables lectores en donde se encuentren. Aunque las noticias aquí son otras que hablan, mediáticamente, sobre narcos, drogas, ahondamos en otras cosas. Otra vez de algo menos dañino: el mundo de la música.

Hoy vamos a repasar un tanto la vida de este grande que también se fue. José José. Y contarles anécdotas vividas con él, en dos de sus presentaciones – años atrás- aquí en Honduras.

El triste. 1970. Un entonces desconocido José José, en una soberbia actuación interpreta la canción que lo catapultó a la fama.

QUIÉN FUE

José Rómulo Sosa Ortiz (después José José) nació en Ciudad de México en 1947. Creció en medio de la música. Su padre era tenor de la Ópera Nacional de México y su madre, pianista profesional.

Comenzó su carrera tocando guitarra y cantando en serenatas durante su juventud. Más tarde, se unió a un trío de jazz y bossa nova en el que cantaba y tocaba el bajo y contrabajo.

Saltó a la fama en 1970 cuando cantó “El Triste” en el Festival de la Canción Latina. No ganó el primer lugar, quedó inmerecidamente de tercero, pero su actuación fue tan extraordinaria y memorable que los fanáticos de América Latina lo consideraron el verdadero ganador. El público abucheó al jurado esa noche.

En cincuenta y cinco años de carrera musical, su interpretación y estilo lo llevaron a ser conocido como “El príncipe de la canción”. Vendió alrededor de 100 millones de discos lo que lo convierte en uno de los cantantes latinoamericanos más exitosos de la historia.

En su carrera como actor, protagonizó películas como Buscando una sonrisa, La carrera del millón, Gavilán o paloma, Sabor a mí y Perdóname Todo, además de coestelarizar en la telenovela La fea más bella.

Aquí en Honduras. José José con este su servidor en 1971, cuando vino la primera vez a nuestro país. Antes de un ensayo, previo a que lo presentara en el antiguo cine Centenario en Comayagüela.

ESTUVO EN HONDURAS

Corría 1971. Venía precedido de fama por sus éxitos “El triste” y “La nave del olvido”. Debutaría aquí en el ya desaparecido Cine Centenario en Comayagüela y por la noche lo haría en una gala del Hotel Honduras Maya.

Este servidor, quien les escribe, había sido designado por los organizadores del espectáculo para ser su presentador y quienes lo acompañarían sería el magnífico elenco musical hondureño ROAR en ese entonces en su apogeo.

En horas de la mañana, partimos del hotel, tal lo previsto. Con algunos miembros del grupo viajamos en el mismo vehículo con él para la práctica en el cine. Alegremente y en forma campechana, nos conversaba sobre su música y algunas recomendaciones. Nos dio confianza. Por la tarde sería la verdad.

Local lleno. Después del show, la primera prueba había pasado. Juntos todos en los camerinos nos felicitó por igual. Contentos, cada quien por su lado nos fuimos a nuestras casas. El segundo show estaba previsto para las once de la noche.

Pasaban los minutos y no aparecía. Don Horst Shiftan y don Elmuth Seidel (ya fallecidos) gerentes del hotel, muy nerviosos. Dieron las doce y no bajaba de su habitación.

“Tenés que salir al escenario y decir que ya no bajará, que tiene una congestión estomacal que se devolverán las entradas”. nos dijo el gerente visiblemente molesto.

Su última esposa. La cubana Sara Salazar con quien pasó sus últimos días en Miami. Aquí con su hija Sarita aún pequeña.

AHORA CUALQUIER…

Acaté la orden. Me tiraron hasta botellas de whisky, refrescos, hielo, cervezas, derribaron sillas, mesas, y recibí todos los improperios y las sacadas de mi madrecita que en casa oraba para que todo saliera bien. Me la gané de gratis.

Antes de este percance ya nos habíamos dado cuenta que después del primer show, el cantante se había ido a tomar unos tragos para “conocer el guaro hondureño” con ciertos conocidos de acá.

Se pasó. Ignorando que este guaro no perdona ni al más privilegiado. No pudo levantarse para el segundo show de la noche. Al día siguiente me contaron los meseros que levantándose en la madrugada y con mucho malestar, les pidió que le indicaran un lugar donde reponerse. Lo llevaron al expendio que ellos frecuentaban después de salir de sus trabajos.

Se llamaba “el barco”, ya desaparecido, ahí por barrio Morazán. Al calor ya de “otros” tragos, pidió marcaran en la rockola “El triste” y la “Nave del olvido”. Se puso a cantar a capela al unísono con el disco. Los parroquianos no lo podían creer.

Uno de los trasnochados se levanta y dice: “Puta vos, se parece como canta José José”. “¡Yo soy José José, cuate!” le responde el artista. Y el bolito con el elixir arriba agrega: “Ahora, hip, cualquier bolo pendejo dice que es José José…”.

Vino la segunda vez al estadio Nacional (en uno de sus laterales) y lo presentamos con dificultades. La intensa lluvia arruinó el show.

Su último sencillo.. Fue a ritmo de reggaetón junto a su hija Sarita. Llamado “E-mail me”, un track también conocido a nivel informal como “Señor Internet”.

TREMENDO LIO DESPUÉS DE SU MUERTE

Hemos seguido los acontecimientos. Y es que, a pesar que murió el pasado sábado 28 de septiembre, sigue siendo noticia.

Desde su muerte se armó un lío, porque al no dejar testamento, sus hijos, fruto de dos matrimonios, se enfrascaron en una férrea lucha de intereses. Como vivieron separados y en pésimas relaciones entre ellos, la prensa destaca que se deduce hay de por medio intereses económicos. Que cada quien quiere quedarse con lo que deja su padre.

Se trataría de las ganancias que ofrecen las regalías por el producto (canciones) en la venta al mercado de ahora en adelante y de por vida. Aunado a las ganancias que le dejó su serie en Netflix por derechos de imagen. Que se dice le pagaron 3 millones de dólares con los que vivía, porque ya no podía cantar.

También se sumó a que como José José vivió los últimos días de su vida en Miami al cuidado de su esposa Sara y la hija de ambos Sarita, que residen en esta ciudad, ellas querían que su cuerpo fuera enterrado ahí.

Mientras, los hijos que dejó en México pelearon porque fuera sepultado en ese país en el que nació.

Velatorio. El cuerpo de José José descansa en Miami en un lujoso ataúd enchapado en oro parecido al de Michael Jackson.

CREMADO

Después de un gran zipizape entre los hijos, al final, como medida salomónica, fue cremado. La mitad de sus cenizas quedaron en Miami y la otra en México.

El miércoles pasado, la mitad fue trasladada a su país natal. El recibimiento de sus restos fueron acobijados por una multitud que hizo una gran valla humana en todo su recorrido rumbo, primero, al Palacio de Bellas Artes.

Luego a la basílica de la señora de Guadalupe y después al barrio que lo vio nacer y crecer. Sendos homenajes en medio de recuerdos, llanto y dolor de sus fans. Finalmente, los restos de José José fueron sepultados en el Panteón Francés junto a la tumba de su mamá, Margarita Ortiz, tal como fue su voluntad.

Ante todo este pleito de intereses económicos que sus fans perciben, han llamado desde ya a sus hijos como “buitres”.

Mientras esto sucede, lejos ya está en saber José José, que ni muerto tuvo paz con las familias que formó en vida cuando también le hicieron pasar momentos muy “tristes” por sus constantes peleas. Y en momentos críticos lo hayan mandado en la nave del olvido…

Que en paz descanse un grande a quien Dios me permitió conocer y tratar…

Fuente: La Tribuna

Más noticias...

ONU-Habitat alerta crisis global de vivienda desde Honduras

El mundo enfrenta «una crisis global de vivienda» que trasciende fronteras y exige elevar el …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: