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Alimentación y fertilidad: qué hábitos pueden acompañar los tratamientos de reproducción asistida

26.09.2026

La alimentación puede convertirse en un complemento dentro del acompañamiento de las parejas que buscan un embarazo o atraviesan tratamientos de reproducción asistida. Sin embargo, los especialistas señalan que cualquier estrategia nutricional debe adaptarse a las condiciones particulares de cada paciente y no sustituye la atención médica.

La nutricionista Adriana Hamer explicó que trabaja de manera conjunta con especialistas en fertilidad y ginecólogos para diseñar planes alimentarios orientados a acompañar estos procesos. Según señaló, uno de los objetivos es favorecer las condiciones relacionadas con la implantación del embrión.

Antes de establecer una dieta, la especialista considera factores como posibles cuadros de anemia, enfermedad celíaca, hipotiroidismo y trastornos intestinales, debido a que las necesidades nutricionales y las tolerancias pueden variar de una persona a otra.

Dieta antiinflamatoria y evaluación individual

Hamer señaló que una alimentación con enfoque antiinflamatorio puede formar parte del acompañamiento nutricional de algunos tratamientos de fertilidad, siempre que exista una evaluación individual.

Los planes pueden contemplar modificaciones en la alimentación, control de vitaminas y minerales y estrategias para manejar el estrés. En determinados casos también pueden utilizarse dietas de eliminación para identificar alimentos que provocan molestias o que no son bien tolerados.

Entre los alimentos que pueden requerir ajustes dependiendo de cada paciente mencionó los lácteos, azúcares refinados, gluten, cebolla y ajo, especialmente cuando existen problemas digestivos.

La especialista también diferenció condiciones como el IMO y el SIBO, que pueden estar relacionadas con síntomas como distensión abdominal y dolor, y que requieren una valoración específica antes de establecer restricciones alimentarias.

Alimentos, suplementos y hábitos

Dentro de una alimentación orientada a acompañar la fertilidad, Hamer mencionó alimentos como pescado, pollo, aceite de oliva, semillas, palta y distintas fuentes de proteínas.

También señaló que algunos planes pueden incluir nutrientes y suplementos como vitamina D, coenzima Q10 y omega 3, aunque su incorporación debe responder a las necesidades de cada persona. En el caso de los suplementos, recomendó prestar atención a su procedencia y al contenido de mercurio cuando corresponda.

La nutricionista también hizo énfasis en evitar restricciones excesivamente rígidas, particularmente en personas que atraviesan procesos de fertilidad que pueden generar estrés o angustia.

De esta manera, la alimentación puede contribuir al bienestar general y complementar el tratamiento médico, pero no constituye por sí sola un método para garantizar un embarazo. La evaluación de un especialista resulta fundamental para determinar qué cambios alimentarios, vitaminas o suplementos son adecuados en cada caso.

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