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Deybi Sánchez, un disector de muertos orgulloso por contribuir con la justicia

Tegucigalpa,Honduras sábado 19 febrero 2022

ada vez que una persona fallece a machetazos, en Tegucigalpa o en la zona centro oriente del país, el técnico disector, Deybi Alexander Sánchez, costura con paciencia esa piel desprendida por el filo del arma blanca. No sabe si el difunto tenía COVID-19… Cierto temor lo invade. Sin embargo, protegido con todas las medidas de bioseguridad, de a poco va reconstruyendo a ese ser humano, en la sala de autopsias de la morgue judicial de la Dirección de Medicina Forense del Ministerio Público (MP).

Horas más tarde, el cadáver de esa víctima de violencia es reclamado con llanto por sus seres queridos, quienes, pese al profundo dolor del luto, al menos no sufren el impacto de verlo desfigurado.

“En algunos casos nos toca reconstruir al muerto para que el familiar no se lleve una imagen fuerte de un macheteado o de una persona que ha sufrido bastantes lesiones, pues uno trata de entregarle al familiar un cuerpo bien tratado”, explica el técnico de 34 años de edad.

Esa, sin embargo, es solo una de las numerosas tareas que Sánchez realiza con esmero en la morgue capitalina, pese al riesgo de contagio del mortal virus, por lo que hoy, en esta sección Ángeles de la Pandemia, se destaca su vocación de servicio y el respeto e importancia que les da a los muertos, consciente que hay una familia que los ama y los llora.

Junto a sus compañeros de labores, en la sala de autopsias de la Dirección de Medicina Forense del Ministerio Público.

ESPÍRITU DE SUPERACIÓN

¿Quién es este disector de la morgue capitalina? Sánchez cursó su educación primaria en la escuela República de Honduras, obtuvo su ciclo común de cultura general en el instituto Alameda y años más tarde se graduó del bachillerato por madurez en el Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER).

Se crió con su madre, María Alejandra Sánchez, quien fue su inspiración para buscar un empleo cuando tenía 18 años de edad, llegando así a la Dirección de Medicina Forense del MP.

Su primer empleo en la institución fue en el área de limpieza, pero su curiosidad y espíritu de superación le abrieron las puertas de un nuevo campo de trabajo: la disección de cadáveres.

“Ingresé como aseador de morgue, o sea, empecé aseando las instalaciones, más que todo la sala de autopsias, después fui auxiliar, andaba en levantamientos, pero siempre me llamó bastante atención las autopsias y gracias al apoyo de las autoridades, que me vieron las ganas de superarme, me fui preparando”, relata el técnico.

“En la institución me fueron dando cursos, talleres y al día de hoy soy técnico disector, que es un trabajo que consiste en auxiliar al médico forense en la realización de las autopsias”, explica el entrevistado.

Deybi Sánchez, al lado de su esposa, Ruth Marisela Elvir Fúnez; y sus hijos David Alexander, Danna Monserrath, Grisel Alejandra y Sherly.

PÁNICO EN PANDEMIA

¿Cómo cambió su labor al surgir la pandemia de COVID-19, en marzo del 2020? Sánchez recuerda que “fue un miedo, un pánico entre todos los compañeros, al tener desconocimiento del virus al inicio de la pandemia, nuestro miedo era contagiarnos”.

También confiesa que temía contagiar a su esposa, Ruth Marisela Elvir Fúnez; y a sus hijos: David Alexander, Danna Monserrath, Grisel Alejandra y Sherly, sin embargo, la institución siempre les brindó el equipo de bioseguridad necesario, “y eso, de una manera, nos hacía sentirnos protegidos”.

“Trabajamos con cuerpos a los que no les hacemos la prueba, sino que no sabemos si llevan o no llevan el virus, entonces siempre uno cuidándose y realizando el trabajo… Aún exponiendo nuestra salud, pero sabíamos que teníamos una función importante, que era la realización de las autopsias”, afirma.

El disector explica que su trabajo inicia en la mesa de la sala de autopsias, donde luego de desvestir el cadáver, es guiado por un médico forense para tomar muestras biológicas de orina, vellos, uñas, sangre, cabello, entre otras, así como medir orificios de bala, traumas y laceraciones.

“Luego procedemos a hacer la disección del cuerpo, que significa abrir el cuerpo, para darnos cuenta del tipo de lesiones que lleva el cadáver, para que el médico forense pueda hacer su descripción de la causa y manera en que ha fallecido la persona, entonces, abrimos también cráneo…”, detalla Sánchez.

Para finalizar, “procedemos a costurar el cadáver y en algunos casos nos toca reconstruirlo para que el familiar no se lleve una imagen fuerte”, en caso de haber recibido múltiples lesiones.

El técnico se crió con su madre, María Alejandra Sánchez, quien fue su inspiración para buscar un empleo cuando tenía 18 años de edad.

UN VALIOSO APORTE

Sánchez dice amar su trabajo, “porque siento que es una contribución a la sociedad para poder esclarecer una muerte”. Además, desempeña otras funciones importantes como los entierros masivos de cadáveres no reclamados y la exhumación de cuerpos ya sepultados, cuando un juez lo ordena, para investigar algún crimen.

En el 2020 se contagió de COVID-19 “y gracias a Dios, se puede decir que el virus fue noble, no sé si fue en el trabajo o fuera de las instalaciones, pues mi esposa y yo resultamos contagiados”.

A pesar de ese triste episodio, al recuperarse del virus, retornó a su labor con valentía y “al sol de hoy aquí estamos, al pie de la bandera, para aportar nuestro granito de arena, esa es la mayor satisfacción que nos llevamos al pertenecer a Medicina Forense”.

Fuente: La Tribuna

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