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La desaparición misteriosa de la primera roca extraída de Marte

Representación artística del robot Perseverance taladrando el suelo marciano para extraer muestras. (Imagen CC, crédito: NASA / JPL).

Uno de los objetivos estrella de la misión Endeavourm que aterrizó en Marte el pasado mes de febrero, era el de la recogida de testigos rocosos del subsuelo, que luego se almacenarían a buen recaudo a la espera de una futura misión que las recogiera y transportase a la Tierra para su análisis en detalle.

El robot, con un tamaño similar al de un utilitario (pesa 1.025 Kgs) cuenta con un sofisticado instrumental capaz de perforar el suelo del planeta rojo con tubos metálicos huecos, al estilo de lo que vemos hacer a los climatólogos cuando extraen testigos de hielo de las profundidades de los glaciares. Obviamente hay que salvar las distancias, el Perseverance solo tiene capacidad para adentrarse unos pocos centímetros en el subsuelo marciano y recolectar pequeñas muestras rocosas (con el tamaño aproximado de un dedo humano) que tras ciertas comprobaciones, almacena en uno de los 43 tubos de titanio que porta para tal fin.

La semana pasada se puso a prueba el protocolo, que por cierto funciona de forma totalmente autónoma, sin necesidad de control alguno por parte de los técnicos del JPL de la NASA. El sistema pareció funcionar a la perfección, primero se perforó el suelo y después el brazo robótico de 2 metros de longitud del robot, extrajo la muestra y la selló en uno de esos tubos de titanio antes mencionados. Todo perfecto salvo por un detalle, la muestra no está, no aparece.

Según explica Jessica Samuels, del JPL, “uno de los pasos que tienen lugar después del almacenaje de la muestra en su contenedor es el de medir su volumen”. Bien, pues cuando lo hicieron, descubrieron perplejos (y vuelvo a citar a Samuels) que: “la sonda no encontraba la resistencia que cabría esperar si la muestra estuviera dentro del tubo”.

Vamos, que la preciosa muestra claramente no estaba dentro del contenedor. ¿Se habría quedado entonces dentro del agujero? Para salir de dudas, el Perseverance usó el visualizador WATSON (siglas en inglés para “sensor topográfico gran angular para operaciones e ingeniería”) para echar un vistazo dentro del hoyo. El resultado, como podéis ver en la imagen inferior, es que la muestra tampoco estaba allí.

Primer plano del agujero excavado por Perseverance, en el que claramente se ve que la muestra no está dentro del agujero. (Crédito imagen NASA / JPL / Caltech).
Primer plano del agujero excavado por Perseverance, en el que claramente se ve que la muestra no está dentro del agujero. (Crédito imagen NASA / JPL / Caltech).

Al parecer Marte tiene fama de “duende”, en el sentido de que las cosas no suelen salir como se espera. Este incidente de la roca no parece ser el primero, de hecho en 2007 la sonda Phoenix de la NASA, situada en el “Ártico” marciano, descubrió que la consistencia pegajosa del suelo dificultaba mucho la introducción de muestras en el laboratorio interno. Más tarde, en 2018, la sonda InSight intentó con esmero, pero sin fortuna, introducir en el subsuelo un instrumento que debía medir la temperatura. La resistencia que encontraron les dejó perplejos.

Pero volvamos con ese primer intento del Perseverance de tomar una muestra del suelo del cráter Jezero, que una vez datada, debería haber iniciado un “calendario” científico que guiase los hechos que sucediesen en adelante. A juzgar por las imágenes de satélite, el cráter Jezero debió haber albergado un lago de agua hace miles de millones de años. Es la clase de ambiente que debería haber resultado favorable para la existencia de microorganismos.

Obviamente estoy convencido de que hay una explicación razonable para la desaparición de la muestra, sin necesidad de creer en hombrecillos verdes saboteadores, y apuesto a que los ingenieros de la NASA resolverán muy pronto el misterio.

¿La hipótesis más plausible? La naturaleza del subsuelo en el lugar excavado. Tal vez no se trate de rocas sino de areniscas, que en lugar de quedar atrapadas en el brazo del robot, se hayan escapado a través de las paredes del hoyo.

Espero que muy pronto, la NASA nos saque de dudas. Mientras tanto no cabe otra que maravillarse ante el enorme trabajo de ingeniería llevado a cabo para crear Perseverance, y ante la “resistencia” que Marte parece poner al avance del conocimiento humano.

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