
En los años posteriores al desastre de Chernóbil, se formaron gradualmente enormes grietas y agujeros en el sarcófago, llegando a superar los 1.000 m2. La radiación corría el riesgo de escapar nuevamente al medio ambiente.
Se necesitaba una solución más fiable y duradera. En 2016, se construyó sobre el sarcófago una enorme estructura de acero —llamada Nuevo Confinamiento Seguro (NCS)— para proteger al mundo de la radiación de Chernóbil.
La construcción de la estructura, conocida como «el arca», más alta que la estatua de la Libertad y el Big Ben, duró 10 años y costó más de US$2.000 millones, recaudados por decenas de países donantes.
El NCS fue diseñado para sellar herméticamente durante 100 años el reactor 4 destruido. Sin embargo, en febrero de 2025, fue impactado por un dron ruso.
Las consecuencias de ese impacto aún se sienten.
¿Qué está ocurriendo dentro del nuevo confinamiento de seguridad tras el ataque con drones? ¿Cuáles han sido las consecuencias de la ocupación rusa para la planta de Chernóbil? ¿Representa la radiación de Chernóbil una vez más una amenaza para el mundo?
Lo ocurrido en Chernóbil la noche del 14 de febrero de 2025, cuando un dron ruso Shahed impactó contra el arca, podría tener consecuencias durante años, le dijo a la BBC Serhii Tarakanov, Director General de la Central Nuclear de Chernóbil.
Según Tarakanov, el impacto provocó un gran agujero en el NCS y un incendio que duró varias semanas. Durante el incendio, una parte importante de la membrana hermética del arca resultó quemada.
Para extinguir el fuego, los bomberos tuvieron que abrir 340 agujeros en la membrana para localizar el incendio.
Durante el año transcurrido desde el impacto, los constructores sellaron el agujero creado por el impacto del dron. Sin embargo, este es solo el comienzo de un largo proceso de reparación. Aún queda un extenso trabajo para cerrar los 340 agujeros y restaurar el hermetismo del confinamiento.
«El Nuevo Confinamiento Seguro permanece estructuralmente intacto, pero actualmente no es hermético», explica el director de la central de Chernóbil.
¿Por qué es importante esto? El arca sobre el sarcófago consta de un revestimiento interior y otro exterior, formando un espacio anular. Durante la construcción, se utilizaron muchos kilómetros de paneles metálicos gruesos para sellar herméticamente el reactor destruido y todo lo que contenía.
Se diseñaron sistemas de ventilación especiales para el NSC con el fin de mantener un cierto nivel de humedad y ralentizar la corrosión de las estructuras, explica Tarakanov. También es necesario mantener una diferencia de presión entre el espacio anular y el volumen principal, lo que crea una barrera adicional contra la radiación.
«Pero ¿cuál es el problema? Al faltar la membrana hermética, todo este sistema no funciona. Ahora existe una conexión libre entre el interior del arca y el exterior. No podemos mantener la humedad requerida. Como resultado, prevemos que la corrosión comenzará a acelerarse alrededor de 2030», afirma Tarakanov.
En otras palabras, existe el riesgo de que las estructuras del sarcófago comiencen a oxidarse.
Tras el ataque de 2025, representantes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) analizaron el estado del sarcófago y concluyeron que había perdido sus «funciones de seguridad primarias», incluida su capacidad para contener la radiación.
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