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Los colibríes de Panacam atraen el turismo afectado por la COVID-19

Tegucigalpa,Honduras viernes 18 septiembre 2020

El turismo de Honduras, afectado por la pandemia de COVID-19, se re­cupera despacio con muchas per­sonas que se movilizan a diversos sitios como el Parque Nacional Ce­rro Azul Meámbar (Panacam), don­de los principales protagonistas son colibríes de diversas especies.

Ahora estamos trabajando con estrategias de rehabilitación de la economía y la estructura del par­que, ha sido un golpe fuerte -el confinamiento desde marzo por la pandemia-, pero sí esperamos tener muchas visitas, dando lo mejor en los servicios”, dijo a Efe el promotor ambiental Samir Díaz, en el hermoso sitio de Panacam.

COLIBRÍES ENTRE PRINCIPA­LES ATRACTIVOS DEL PARQUE

Con un bosque tropical húmedo, una rica flora y fauna, y senderos que llevan a sitios de casi 2.000 metros sobre el nivel del mar, Ce­rro Azul Meámbar es refugio de unas 28 especies de colibríes, que son el deleite de turistas nacio­nales y extranjeros que lo visitan.

Las pequeñas aves de hecho in­teractúan con los turistas al lle­gar al restaurante al aire libre del hotel de montaña del Panacam, con su agitado sobrevuelo para saciarse de un néctar que es su alimento, depositado en flores arti­ficiales por el personal del parque.

El turista puede acercarse, si quisie­ra, hasta alcanzar con la mano las flores a las que llegan los multico­lores colibríes, algunos con su pico recto, y otros encorvado y largo.

Al área del restaurante llegan al me­nos seis especies de los colibríes del parque, desde cuyas partes más altas se divisan varias regiones, in­cluido el cercano Lago de Yojoa, otro sitio turístico que, además, re­cibe agua del Cerro Azul Meámbar.

Con la reapertura de la economía, de manera gradual y bajo rigurosas medidas sanitarias para evitar un eventual rebrote de la COVID-19, el Panacam reabrió hace dos se­manas, y según señaló Díaz, los turistas comienzan a responder.

La reserva natural, decretada parque nacional en 1985, es un área protegida con 31.000 hec­táreas de bosque cruzada por ríos y quebradas, y en lo que res­pecta a las aves, el emblema del parque es un “guardabarranco picudo” (Eumomota superciliosa), que está en peligro de extinción.

En el parque también habitan ga­vilanes, tucanes, halcones; coas -de la familia trogonidae, cono­cido como el “pájaro bandera”-, vencejos y carpinteros, entre otras especies de aves, que se suman a mamíferos, reptiles e insectos, y bosques de pino y latifoliados.

Díaz dijo que la diversidad de aves que tiene el Panacam atrae todos los años a nacionales y extranjeros que se dedican a la investigación y avistamiento.

Para el avistamiento de aves, el parque, que estaba cerrado des­de marzo, dispone de dos torres, desde las que se divisa la espesura de las montañas de los departa­mentos de Cortés, Santa Bárbara y Comayagua, que tienen en común compartir las aguas del Lago de Yojoa, que recibe agua de varias vertientes, incluso del Panacam.

En lo que respecta a la flora, en el Panacam hay unas 40 especies de helechos, otro tanto de orquí­deas, árboles de maderas pre­ciosas como laurel, liquidámbar, aguacatillo y prusia, entre otros.

Las plantas y animales son pro­pios de los diferentes ecosiste­mas del parque, que además tiene una impresionante belle­za escénica, con un color de la montaña que, de lejos pareciera ser de un azul intenso, de lo que en parte se deriva su nombre.

El turista que llega al Panacam pue­de recorrer, principalmente a los que les gusta el montañismo, una red de siete kilómetros de senderos, algunos extremos, en un ambiente de aire puro y cruzando riachue­los y caídas de aguas cristalinas.

Además, se puede practicar el kayak en la cercana represa de Yure, que contribuye a la irriga­ción de zonas agrícolas y la gene­ración de energía eléctrica limpia.

Según explicó Díaz, el Panacam tie­ne un proyecto de manejo con la or­ganización Aldea Global, no guber­namental, que se encarga de dirigir y planificar todas las actividades que se desarrollan en la montaña.

Actualmente se trabaja en un pro­yecto de sostenibilidad para el par­que, orientado a la protección de los recursos naturales, además de promover proyectos de beneficio social en comunidades cercanas.

Fuente: El Pais

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