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Billetes y monedas, como alternativas de conocimiento

Tegucigalpa,Honduras lunes 29 junio 2020

Este texto, solo pretende poner en valor la numismática, como disciplina dedicada al estudio de monedas y billetes, igual lo hago desde mi condición de coleccionista, actividad que realizó desde tiempos escolares a la fecha.

Billetes y monedas son recursos didácticos para abordar varios tópicos en los diferentes niveles educativos. Siempre entendí que ser coleccionista, más que un hobby, es una oportunidad, para acercarse a la cultura e historia de un país.

Conforme las sociedades han venido desarrollándose, fue necesario implementar valores de cambio, sean estos, monedas, bonos, billetes, etc.

Gracias a la perpetuidad de los metales se conservan en museos especializados, muestras importantes de monedas antiguas, como las que se encontraron en Asia Menor, fundidas en oro y plata, específicamente en lo que ahora es Turquía, (Reino de Lidia), esas monedas rondan los 28 siglos de existencia. Nada despreciable son las monedas del imperio romano, que ahora son parte del Museo británico, no sería de extrañar, que más de algún especialista siga buscando las 30 monedas de plata, cobradas por Judas Iscariote.

Muchas naciones, han dedicado monedas o billetes a eventos especiales, conmemoraciones, descubrimientos, a intelectuales ejemplares, y por supuesto nunca han faltado dictadores que se autonombran para figurar como dueños de un país. Billetes y monedas, son reflejos de la historia y la cultura de una nación determinada.

Aunque el billete como producto es frágil, la impresión artesanal de los primeros nos remite a la China. “A finales del siglo VIII apareció el billete sin orden nominal, equivalente al bono de caja actual, que fue nacionalizado en el 812 y se utilizó para el pago de impuestos. El billete más antiguo que se conserva es de la época del emperador Hung Wu (1368-1398) de la dinastía Ming. No debemos olvidar que la humanidad debe a los chinos grandes inventos, como el papel, la pólvora, la brújula, el vidrio, la imprenta, entre otros.

Siglos más tarde el gran viajero Marco Polo, en sus crónicas de viaje relataba amplias descripciones sobre el “uso del papel moneda” en oriente, claro en la Europa de ese momento, esas opiniones causaban incredulidad.

En Europa, se tiene como referencia que los primeros billetes aparecieron en Suecia en 1661, a iniciativa del cambista Johan Palmstruch, quien los entregaba como recibo para quienes le depositaban oro u otro metal en el Banco de Estocolmo. Aunque los Bancos en Europa, tuvieron un proceso dilatado, muchas referencias apuntan hacia la cuenca del mediterráneo, desde mediados del siglo XV en pleno apogeo del mercantilismo, que dio paso al capitalismo.

En tiempos de la monarquía de Carlos III a mediados de 1780, ya en España se conocían los billetes. Es normal que, por el peso de las monedas, los costos de los metales, pudo haber sido complicado “cerrar tratos”, de ahí que se ideo buscar opciones más ligeras.

Monedas referentes desde el mundo antiguo

En fuentes bibliográficas coloniales, se mencionan palabras como “maravedís” (moneda de origen árabe, utilizada en España) “macacos o macuquina” (moneda acuñada en el alto Perú, “reales y pesos”, estas últimas tienen tradición peninsular.

Actualmente varios países americanos, denominan a su moneda “pesos”, en clara alusión a varios siglos de dominación española, según los cronistas de indias “los indígenas americanos habían utilizado como moneda, en especial para el pago de tributo, granos de cacao, ciertos tipos de conchas y otros productos.

Conforme avanzó la administración colonial se crearon las Casas de Cuño, funcionaron inicialmente en Santo Domingo, Lima, México, Guatemala, Quito, Comayagua y Tegucigalpa se sumaron posteriormente.

Singular papel jugaron los falsificadores de monedas, personajes que siempre estuvieron presentes, y si algo hay que valorarles, fue su habilidad, tanto que a la fecha, resulta laborioso identificar cuando una moneda es original, o es falsa.

Señales del papel moneda en América

Una de las primeras referencias que se conocen sobre la emisión de papel moneda, es una autorización de 1811, correspondiente a Cartagena, en lo que antes fue Estados Unidos de Nueva Granada, ahora parte de Colombia.

Con el devenir del siglo XIX, los Bancos se fueron consolidando, por lo que hubo una mayor apertura para Bancos privados inicialmente y luego Bancos desde el Estado, para fijar políticas de empréstitos comerciales.

Las primeras impresiones en “papel moneda” en México, datan de la segunda década del siglo XX, aunque es importante mencionar que la actividad bancaria había dado inicios 75 años atrás. Recordemos que la existencia de bancos, no necesariamente tenía bajo su responsabilidad la emisión de papel moneda.

Uno de los billetes envuelto en una agria polémica, se emitió en México en 1925, el billete de 5 pesos, donde aparece una mujer con rasgos nada mexicanos, popularmente conocida como “la gitana”, aún se corre el rumor que esa imagen corresponde a la amante del que fuera ministro de Hacienda de ese entonces.

En otras latitudes, también hubo bullicios relacionados con la emisión de billetes, un artista holandés en 1985, escondió en unos coloridos billetes, los nombres de tres mujeres, su abuela, su mujer y su amante. Holanda, siempre tuvo billetes bien elaborados y eso tiene que ver con su tradición pictórica de altos vuelos.

En las paradisiacas islas de Seychelles, país en el océano Índico, en 1968 circuló “el billete de 50 rupias”, de color verde, tenía un barco de vela, y cerca de la imagen de la reina Isabel, destacan dos palmeras, que al verlas de manera vertical y observar con detenimiento las ramas de las palmeras, forman la palabra sex…. el billete es pretendido entre coleccionistas.

Algunos dictadores como Mobuto Sese Seko, en Zaire, se incluyeron en billetes para muchos años, al llegar su sucesor Kabila, esté ultimo procuró eliminar de los billetes, la imagen del expresidente, la única salida fue, recortar el rostro del dictador en cada billete…y así circularon por muchos años.

El país surafricano de Suazilandia, se emitió el billete con la “mayor cantidad de desnudos”, en el anverso aparecen nueve mujeres y dos niñas ligeramente vestidas con los trajes tradicionales, utilizados en la “danza de la caña” o “de los juncos”, donde danzan miles de mujeres jóvenes, cuyo propósito es que el rey, les seleccione como esposa.

Otros billetes han alcanzado notoriedad por un error, uno de los casos sonados, fue cuando equivocaron la fecha de fallecimiento del mariscal Josip Broz Tito, en la ex Yugoslavia, o un desliz ortográfico en el fragmento impreso del discurso de Edith Cowan en Australia en 1995, homenajeada en el billete de 50 dólares.

Demás esta señalar que los coleccionistas estamos atentos, a buscar ediciones limitadas, series diferentes, correlativas, alineaciones y textos defectuosos, impresiones obstruidas, sobre sellos mal impresos, faltas de tinta o excesos de color, o billetes levemente fruncidos, entre otros detalles.

 

Concursos para diseñar billetes

Cada país, tiene potestad para definir el diseño de sus billetes, seleccionar los elementos identitarios, tipo de papel para impresión, los valores nominales, las normativas de seguridad, cantidad de circulante, incluyendo el tamaño de sus billetes. Esfuerzos meritorios realizó Colombia, al incorporar las señales del sistema braille, en todos sus billetes.

En las últimas décadas varios países han optado por sustituir el papel de algodón y lino, por el conocido polímero (una especie de plástico), fue Australia la que desde 1988, los colocó en el mercado. Actualmente unos 30 países, están utilizando el polímero, es más durable, vistoso, difícil de falsificar y más ecológico.

En Honduras, solo se ha emitido un billete en base a polímero, justo el de veinte lempiras, más el de 200 lempiras que al parecer, entrará en circulación a finales del presente año.

Es significativo destacar que anualmente la Sociedad Internacional de Billetes Bancarios (IBNS), realiza un concurso de los billetes más bonitos del mundo, actividades similares realizan otras instituciones, aunque estas sean limitadas regionalmente.

La última competencia del 2018 se premió el billete de 10 dólares de Canadá, dedicado a Viola Desmond, luchadora por las libertades individuales. México alcanzó un segundo puesto con el billete de 500 pesos, en homenaje a Benito Juárez. Rusia por su parte obtuvo un tercer lugar, al homenajear al mítico guarda redes Lev Yashin, en el billete de 100 rublos.

Renombrados billetes

Los nombres de las monedas y billetes, responden a procesos históricos, a concursos o designaciones consensuadas. Así destacan en Inglaterra las libras inglesas o esterlinas, por cierto la moneda más antigua y vigente, la Corona en varios países nórdicos, las Liras-turcas, el dólar norteamericano, el Yen japonés, el Rublo ruso, el Yuan chino, la Rupia en la India. Con la integración de la Comunidad Económica Europea en 2002, se consolidó el Euro, nombre que también surgió producto de un amplio concurso. En algunos países de tradición árabe, el Rial y el Dinar son frecuentes, aunque cada uno con sus propias particularidades.

Estados Unidos, desde finales del siglo XVIII utiliza el dólar, al parecer el término se retomó de una vieja tradición del centro de Europa. Canadá, desde su independencia en 1867 adoptó el dólar y le agregó el gentilicio “canadiense”, estos billetes están impresos en dos idiomas; inglés y francés, y una que otras palabras del idioma Inuit (Esquimales).

Es significativo que el peso, se utilice en varios países latinoamericanos; México, Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, Cuba, República Dominicana, tradición que responde a vínculos coloniales. Brasil, con un largo devenir, volvió adoptar el Real (reais) en portugués, en 1994. Duran te largos procesos de devaluación han utilizado, Cruzeiros, Cruzeiro novo, Cruzado novo, situación que les ha permitido jugar con una serie de elementos en sus diseños y tamaños.

En la mayoría de países de la América Insular se utiliza el “dólar” con algunas variables de acuerdo al gentilicio “dólar de barbados” “dólar bahameño” “dólar jamaiquino”, “dólar del caribe oriental”. En el caso de Aruba, se utiliza “el Florín” por sus vínculos con Holanda, Haití, una excolonia francesa, le nombra a su moneda “gourde” (gorda). Las Guyanas, territorialmente asociadas a la América del Sur, también han adoptado el “dólar”, con sus variables gentilicias. Especial interés genera el “guaraní” en Paraguay, que toma su nombre del idioma homónimo, se estableció como moneda desde 1943, a la fecha sus billetes están en español y guaraní.

Perú, nombro soles a su moneda en 1863, luego de un efímero paso por el “inti”, volvió al “nuevo Sol”. Es curioso que, en el billete de 200 soles, aparezca la imagen de la primera santa de América, Santa Rosa de Lima.

En Centroamérica, Guatemala que por muchos años lideró la emisión de “pesos” para el resto de provincias, ya en 1924 optó por una acción de conservación del Quetzal, en alusión al ave sagrada del mundo Maya. Belice, escogió el “dólar beliceño” desde su independencia y destaca la figura de la Reina Isabel, dicho sea de paso es la mujer más representada en los billetes y monedas en el mundo.

Honduras, al formar parte como provincia de la capitanía General de Guatemala, utilizó por varios siglos, diversas monedas, (reales, pesos), inicialmente acuñadas en Guatemala. Llegamos al proceso de independencia en 1821 y se siguieron normativas similares en la acuñación de monedas, en Comayagua y Tegucigalpa, utilizando, plata, bronce.

Con la Reforma liberal en 1876, se les ofreció a los inversionistas extranjeros, una serie prebendas, estos a su vez imprimieron sus propios billetes. Algunas navieras norteamericanas como The Aguan Navigation and Improvement Company, realizaron en 1886, series de billetes, y estratégicamente incluyeron el rostro del presidente de turno Luis Bográn. A finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX, el Banco Atlántida, que se fundó en la ciudad de La Ceiba, también emitió una serie de billetes apreciables.

Antes de que se instituyera en 1931 el lempira como moneda oficial, circularon en Honduras, monedas de otros países de ahí que, en el imaginario nacional, quedaron palabras como; bambas, reales, pesos.

Honduras, consensuó nombrar su moneda lempira, como un reconocimiento a la resistencia indígena, aunque hubo propuestas para que se denominara con el nombre de Morazán. Los primeros “lempiras”, aparecieron con plumas, como para confirmar un desconocimiento sobre nuestros pueblos originarios. Posteriormente los billetes de otras denominaciones, fueron dedicados a los próceres fundantes del Estado hondureño. (Morazán, Cabañas, Herrera, Valle, Reyes). Posteriormente el padre Reyes fue sustituido por la figura del expresidente Gálvez, en reconocimiento por estabilizar la banca nacional.

Al cumplirse los primeros 100 años de la Reforma Liberal, en 1976 se emitió el billete de 2 lempiras con la figura de Marco Aurelio Soto. Conforme ha avanzado el proceso de devaluación en 1997 se incorporó el billete de 500 lempiras, honrando al influyente intelectual Ramón Rosa.

Recién las autoridades del Banco Central, con motivo de conmemorarse los primeros 200 años de Independencia, se han emitido billetes de 200 lempiras. A nuestro parecer un creativo diseño, sin embargo es lamentable que no se haya incorporado la figura de una destacada mujer, eso como mínimo nos hubiese puesto a tono con otros países del continente, y era una importante oportunidad para reconocer el rol fundamental de la mujer en el país.

Nicaragua, desde 1912 nombró su moneda con el segundo apellido del conquistador Francisco Hernández de Córdova. A pesar del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1979, no se registran intentos por cambiarle el nombre a la moneda nicaragüense, sin embargo en esa etapa, en los billetes hizo homenaje a personajes que inspiraron y ofrendaron por la revolución; Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador, Rigoberto López Pérez, Germán Pomares Ordóñez, entre otros. Especial reconocimiento siempre se ha hecho a su universal poeta Rubén Darío.

Costa Rica, denominó a su moneda Colón, desde 1896, en el marco conmemorativo de los primeros 400 años del Descubrimiento de América. Mientras el resto de países del istmo centroamericano se enfrascaron en luchas fratricidas, este país, logró consolidar una economía, vinculándose con países europeos. Los bancos como instituciones, alcanzaron plenitud a mediados del siglo XIX. En algunos de sus primeros billetes, aunque de manera anónima ya aparecían mujeres campesinas. En las décadas de los años treinta en Costa Rica, se imprimió un billete de 2 colones, donde aparecía la “Mona Lisa”, asumimos se trataba de un homenaje a las bellas artes, aunque la figura luce delgada y con rasgos no bien logrados. En 1968, siempre en Costa Rica, se diseñó el billete de 5 colones, incorporando en el anverso la pintura mural “Alegoría del café y el banano”, del artista italiano Aleardo Villa y que se encuentra en el Teatro Nacional. El billete generó tanta aceptación, que se convirtió en un ícono, salió de circulación, pero los pobladores, lo recrearon en diversos objetos; camisetas, postales, toallas, llaveros, tazas etc.

Tres países dolarizaron sus economías, Ecuador, El Salvador y Panamá, desde entonces utilizan el dólar, solo que en el último caso se acuñan monedas denominadas “balboas”, en memoria del conquistador del mar del Sur, Pedro de Balboa.

En el caso africano, los nombres de los billetes están relacionados con los procesos de dominación colonial, 14 países lo denominan “Franco”, luego se recurre a nombres que corresponden a idiomas originales; Angola (Kwanza), Zambia (Kwacha), Nigeria (Naira) Ghana (Cedi), Etiopia (Birr) Gambia (Dalassi) Sudáfrica (Rand), etc.

Especial agradecimiento a la Hermandad Numismática de Honduras.

*Rubén Darío Paz. Director de Gestión Cultural en el Centro Universitario Regional de Occidente- UNAH. Docente investigador en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán en Santa Rosa de Copán. Historiador, egresado del doctorado de Antropología Cultural en la Universidad de Salamanca, España. Ensayista y fotógrafo. Miembro de Número de la Academia de Geografía e Historia. Correo rubenga1934@yahoo.com Teléfono (504) 89 02 70 49

Fuente: La Tribuna

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