
19.01.2026
La mesita de luz suele ser uno de los muebles más ignorados a la hora de organizar el dormitorio, aunque su presencia y contenido impactan directamente en el bienestar nocturno. Más que un simple soporte para objetos, refleja hábitos, pendientes y rutinas que pueden interferir con el descanso.
Especialistas de Real Simple advierten que el desorden en este espacio puede generar distracción, ansiedad e incluso insomnio. Botellas, dispositivos electrónicos, papeles o productos de cuidado personal se acumulan en un área reducida, creando un “ruido silencioso” que altera la mente antes de dormir. Según el Instituto del Sueño de Estados Unidos, un entorno desordenado puede elevar los niveles de cortisol y mantener activa la actividad cerebral, dificultando la conciliación del sueño.
Identificar los objetos que favorecen el reposo y eliminar aquellos que generan estrés o distracción es clave para crear un dormitorio propicio para la relajación. A continuación, los cinco principales consejos de los expertos:
1. Desorden de pequeños objetos
Recibos, gomitas para el pelo, medicamentos o libros sin terminar funcionan como recordatorios silenciosos de tareas pendientes. Shantae Duckworth, especialista en organización profesional de espacios, recomienda clasificar los objetos de la mesita en tres grupos: uso nocturno, objetos que deben ubicarse en otro lugar y elementos innecesarios. Solo lo esencial debe permanecer al alcance para mantener la atmósfera despejada y tranquila.
2. Dispositivos electrónicos
Luces y ruidos de teléfonos, relojes o cargadores interfieren en el descanso. Si es imprescindible mantenerlos cerca, los expertos sugieren cubrirlos o trasladarlos, usar máquinas de sonido blanco para neutralizar ruidos y emplear cestas o elementos decorativos que bloqueen la luz. Reducir la exposición digital ayuda a preparar el cerebro para el sueño.
3. Artículos de cuidado personal
Cremas, lociones y otros productos pueden sostener carga emocional y generar sensación de pendientes. La recomendación es mantener solo lo estrictamente necesario, como un bálsamo labial, para evitar distracciones emocionales antes de dormir.
4. Objetos relacionados con el trabajo
Computadoras, agendas o correspondencia laboral rompen la asociación del dormitorio con el descanso. Mantenerlos fuera de la mesita permite que el cerebro registre el espacio como un lugar de relajación, facilitando un sueño más profundo.
5. Botellas, vasos y tazas acumuladas
El exceso de recipientes genera desorden visual y sensación de caos. Duckworth sugiere la “regla de una sola taza”: dejar únicamente un vaso o botella durante la noche y retirar los demás al iniciar o finalizar el día, promoviendo un entorno más limpio y relajante.
Aplicar estos consejos contribuye a que el dormitorio se perciba como un refugio de calma, favoreciendo un descanso reparador y una mente más tranquila, lista para enfrentar el día siguiente.
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