
El nuevo y temporal Manchester United de Darren Fletcher arrancó este miércoles con un decepcionante empate 2-2 contra el Burnley, que no hace olvidar al recién despedido Rúben Amorim y que recuerda que los problemas de este equipo no se solucionan solo con un cambio de entrenador.
Tras el despido a principios de semana de Amorim, el equipo no se recompuso y con Fletcher en el banquillo, fue incapaz de imponerse a un Burnley que no puso las cosas sencillas y que solo necesitó doce minutos para hacer temblar los nuevos cimientos de este equipo.
En un desajuste en el lateral derecho del United, Bashir Humphreys aprovechó para, con todo el tiempo del mundo, sacar un centro que tocó en el canterano Ayden Heaven y se envenenó por encima de Senne Lammens, que no pudo hacer nada para evitar el 1-0.
El gol en contra espoleó a un United que puso todo de su parte para lograr el empate antes del descanso y que se topó con un Humphreys en estado de gracia que sacó sobre la línea un remate de Matheus Cunha.
En el córner posterior a esa salvada de Humphreys, Lisandro Martínez, en su tercera titularidad tras la lesión de rodilla, creyó conseguir el empate en una jugada embarrada dentro del área, pero el árbitro apreció un empujón del argentino sobre Kyle Walker y decidió anular el tanto pese a las protestas de Bruno Fernandes, que no podía creérselo.
El 1-0 prevaleció hasta el descanso, pero en los quince minutos posteriores al paso por vestuarios, el United se puso las pilas y con un doblete de Benjamin Sesko, el primero desde que llegó al equipo y sus primeros goles desde el 4 de octubre, le dio la vuelta al marcador.
Hondurasensusmanos Noticias Las noticias positivas que nos hacen crecer!