
15.11.2025
El cierre del año, aunque asociado a celebraciones y reuniones familiares, puede convertirse en una fuente importante de estrés y ansiedad. La combinación de balances personales, cumplimiento de expectativas sociales y una agenda cargada genera cansancio mental y emocional, afectando el bienestar psicológico.
La presión de las metas y la teoría de la autodiscrepancia
La teoría de la autodiscrepancia, propuesta por E. Tory Higgins, explica que la diferencia entre lo que deseamos, lo que creemos que debemos lograr y la realidad genera malestar. Durante diciembre, este contraste se amplifica, provocando frustración y sensación de insuficiencia.
A esto se suma la presión social y mediática: la expectativa de disfrutar, ser felices y mantener la armonía familiar puede generar disonancia emocional, sobre todo para quienes atraviesan pérdidas, soledad o dificultades económicas.
Sobrecarga de tareas y fatiga decisional
El estrés de fin de año aumenta por la multiplicidad de decisiones diarias, desde elegir regalos hasta organizar reuniones. La fatiga decisional agota los recursos mentales y reduce la capacidad de manejo emocional. Cada pequeña responsabilidad se acumula, convirtiendo el cierre de año en una maratón de estrés.
La Fundación UNAM advierte que durante diciembre aumenta la consulta médica por síntomas vinculados al estrés navideño: insomnio, ansiedad, irritabilidad y exacerbación de sentimientos de duelo. La carga recae con mayor frecuencia sobre las mujeres, quienes suelen asumir la planificación, compras, cocina y cuidado emocional, lo que genera el llamado agotamiento por compasión navideño.
Estrategias para reducir el impacto emocional
Especialistas recomiendan:
- Ajustar expectativas: centrarse en los aprendizajes y logros alcanzados, en lugar de las metas no cumplidas.
- Delegar y simplificar: distribuir responsabilidades para reducir la fatiga decisional.
- Autocompasión: permitir sentir las emociones propias sin juicio y reducir la obligación de aparentar felicidad.
- Cuidar tiempos de descanso: priorizar pausas y momentos de relajación incluso en agendas ocupadas.
- Valorizar la calidad sobre la cantidad: disfrutar reuniones sencillas y significativas en lugar de grandes despliegues.
Reconocer el estrés propio y promover el autocuidado permite que diciembre se transforme en una oportunidad de renovación, más que en un periodo de presión insostenible. Delegar, simplificar y reformular la celebración ayuda a conectar con un cierre de ciclo realista y humano.
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