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Karla Mossi, científica nuclear y ángel de los estudiantes migrantes

Tegucigalpa,Honduras miércoles 11 agosto 2021

 Cuando un estudiante se enfermó, Karla Mossi estuvo allí para auxiliarlo; le extendió su mano y logró sacarlo de su momento difícil. Lo hizo como parte de lo que hace cada día cuando los alumnos la necesitan, sin conocer de ellos nada más allá de lo esencial. Poco después, el abuelo del muchacho la contactó para donarle un millón de dólares anualmente durante cinco años, como agradecimiento.

–     La académica hondureña imparte clases de ingeniería estática e introducción a la ingeniería mecánica y nuclear.

–      La pandemia abrió más oportunidades, nos ha enseñado que muchas cosas se pueden lograr con un clic.

Así ocurren hechos sorprendentes en el entorno de la científica Karla Mossi, quien cree firmemente en la educación y la solidaridad como las plataformas más sólidas de avanzar en la vida con buen pie.

 “Mi padre me envió a estudiar a Estados Unidos, quería que me preparara y luego regresará a Honduras, pero no fue posible porque las oportunidades estaban aquí, él siempre soñó con un mejor país y creyó que nosotros podríamos contribuir a que lo fuera”, contó la científica hondureña Karla Margarita Mossi, directora del doctorado en Ingeniería Mecánica y Nuclear de la Virginia Commonwealth University (VCU) en Estados Unidos (EE. UU.).

La VCU, es una de las universidades más renombradas de la nación norteamericana por ser de las primeras autorizadas para ofrecer el doctorado en Ingeniería Mecánica y Nuclear, que es dirigido por esta mujer, cuyos orígenes yacen en la capital de Honduras, Tegucigalpa, un lugar que recuerda con nostalgia porque asegura, fue donde vivió una de las mejores épocas de su vida.

Amante de las causas justas

Ella no pierde el rumbo, no olvida de donde viene y hacia dónde va, recuerda a Honduras como un país noble con grandes riquezas, pero donde falta invertir en educación; tanto así que, en su agenda, siempre hay espacio para atender a los estudiantes especialmente aquellos con limitadas posibilidades económicas, pero con grandes cualidades para sobresalir, su día no termina sin antes identificar las barreras que podrían impedir que alguien logre sus objetivos.

Karla es el ángel para miles de estudiantes migrantes en los Estados Unidos, tiene un buen ojo para detectar a los que tienen sueños y deseos de triunfar en la vida. No se siente una mujer exitosa, pero sí comprometida con las causas justas, su meta es seguir abriendo ventanas de oportunidades para aquellos que no tienen más que ilusiones de superación.  Su condición humana hace que no le dé reparo pedir ayuda a los demás, su estilo de vida es la transparencia, eso le permite manejar importantes fondos que sirven a quienes en verdad lo necesitan.

Estudió en Honduras

De su padre, don Mauricio Mossi,  recuerda que era exigente, celoso y muy responsable, mientras su madre, una mujer comprensiva, amiga y capaz, – “era mi compañera de vida, le gustaba el diálogo y sobre todo la tranquilidad, aún recuerdo cuando fui a la universidad, me llevó y me esperó, sabía que era tímida, ella me conocía bien, me ayudó a superar muchos obstáculos en la vida, gracias a ellos pude salir adelante”.

La doctora Mossi contó en una amplia conversación con que creció en la colonia Humuya de la capital hondureña y en Instituto Politécnico Educacional de esa comunidad, realizó su primaria, en un entorno sencillo donde nunca le sobró nada. Muy orgullosa recuerda que vivió con lo necesario, su abuelo era granjero, pero desciende de personas visionarias y comprometidas, “nos enseñaron a creer y confiar en nosotros”, apostilló al tiempo de reiterar que la apuesta en todos sus ancestros fue educar para la vida.

Realizó su bachillerato en ciencias y letras en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, posteriormente ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), obtuvo el grado de ingeniera mecánica industrial.  “Ella – su mamá-, no quería que estudiara esa carrera porque antes se tenía la percepción que terminaría arreglando carros”, comentó.

Una joven soñadora

En su adolescencia, Karla no tenía idea exacta de lo que quería ser, sólo sabía que le gustaban las matemáticas, pero tuvo la dicha de que un tío -Oscar Reyes-, psicólogo de profesión, le orientó en un momento oportuno, – “me hizo un examen de aptitud y el resultado fue que tenía vocación para la mecánica, yo en realidad desconocía de qué se trataba, pero ahora vivo agradecida con él, por ese fortuito apoyo y esa enorme orientación”, contó.

Tras egresar de la UNAH, motivada por su padre don Mauricio y su madre Emilia, envió muchas cartas a universidades del exterior, donde solicitaba un cupo para estudiar, en ese entonces la posición socioeconómica de su familia había mejorado y eso le permitía tener más aspiraciones, mismas que pudo concretar con más de ocho años de estudios, – “en su momento lo vi como un sacrificio, pero ahora veo que valió la pena”, – dijo.

Fuente: La Tribuna

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