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José del Valle, la independencia y el bicentenario

Tegucigalpa,Honduras miércoles 12 mayo 2021

Cuna del sabio José Cecilio del Valle, Choluteca, Honduras.

Entre 1994 y 1996 publicó cuatro artículos en los cuales analizó la visión de Valle sobre el proceso independentista de América Latina y Centroamérica, en los que realizó una detallada exégesis de los escritos de Valle en los periódicos: El Amigo de la Patria y en El Editor Constitucional. Analizó su participación política cuando fue diputado y canciller en el imperio mexicano de Iturbide durante la anexión de 1823 de Centroamérica a México, y el protagonismo político de Valle durante la Federación Centroamericana. En un primer artículo se centró en la lectura y la perspectiva de Valle sobre la anexión de Centroamérica a México y su participación política como diputado y canciller del imperio de Iturbide, en el artículo titulado “Viaje a México” (1994b). En un segundo artículo titulado “De España a Nueva España” (1995c), realizó una hermenéutica de los escritos de Valle sobre lo que significó políticamente la independencia para la región, como ese paso del dominio español al dominio mexicano y la necesidad de la independencia absoluta. En un tercer artículo, bajo el título “Después de la euforia” (1995d), interpretó, cronológicamente como Valle fue leyendo el momento político posterior al 15 de septiembre de 1821 en que se decidió la anexión al imperio mexicano por que se generó un vacío de poder debido a la ausencia de un proyecto de república que acompañara a la misma independencia y federación. En el último de estos artículos, titulado “Patriarcas de la rebelión y semilla de la independencia” (1996c), realizó un análisis detallado de cómo se gestó la independencia en la Capitanía General de Guatemala a partir de la restauración de la Constitución de Cádiz en 1820 y de los levantamientos políticos internos que se dieron en las provincias que la componían desde 1812.

En este último artículo, Oquelí al hacer referencia a la independencia centroamericana respecto del imperio español, reflexionó sobre la forma y el contexto en que esta se produjo, marcado por distintas limitaciones que condicionaron el desarrollo de la independencia y la crisis de la federación y su disolución: “Al declararse la independencia centroamericana, existían en el erario de la capital, 60 pesos y medio real; según Manuel Vela, ministro general del Ejército y Real Hacienda de la provincia, cuyo déficit anual era de más de 92 mil pesos”. (Oquelí, 1996c, 54).

De hecho, para Oquelí, el germen de la independencia de la América hispánica se sitúo y produjo con el cautiverio del rey Fernando VII, lo que motivó a varios criollos a separarse de las directrices de la Península, desarrollándose, de esta forma, el germen que tuvo como su principio la creación de la sociedad patriótica que fue promovida y entablada por un americano bien conocido hacia los años de 1794: “Se trataba de la Sociedad Económica de Amigos de Guatemala, impulsada por Jacobo de Villa Urrutia, nacido en Santo Domingo. La liberación del monarca fue celebrada en Guatemala”. (Oquelí, 1996c, 55)

Asimismo, Oquelí, en un artículo de 1971 titulado “Siglo y medio de olvido popular”, consideró, siguiendo a José del Valle, que los antecedentes centroamericanos de la independencia, había que buscarlos hacia 1810 “desde entonces empezaron los acentos y comenzaron las voces de la libertad e independencia”. (Valle, J. citado por Oquelí, 1995ª,191).

Que el 15 de septiembre se diera la firma del Acta de Independencia, no se significó un cambio sustancial para las provincias de la Capitanía General, porque esta fue “firmada por autoridades españolas, clero y funcionarios criollos es conservadora, tímida. Verificada la independencia, sobrevivía todavía el espíritu de la colonia”. (Oquelí, 1995ª,191).

En los escritos de Oquelí se encuentra una visión de la historia, de la independencia y de la nación hondureña que responde a una meditación crítica, clara e impávida, propia de un conocedor de la historia nacional en sus adversidades y obstáculos para la gestación del Estado y la nación.

Por ello, para Oquelí, en su narrativa sobre la independencia de Honduras se planteó como problema teórico el hecho de cómo podía emerger una nación en las sendas de la modernidad sin una ciudadanía emancipada y educada. En ese sentido se preguntó «cómo era posible una nación en Honduras, cuando: “Sabemos que entre nosotros primero fue la independencia y después vino la imprenta”. (Oquelí, 1994a, 25.)

Desde antes de su muerte el 10 de septiembre del año 2004, Oquelí a solicitud de Ediciones Subirana empezó a compilar y retrabajar varios de los artículos sobre Valle publicados en la revista Paraninfo. Fue así como se publicó póstumamente su libro: Valle entre y la fantasía y el rigor, (2004). Para Infante (2017, 36), se trata de “Un libro que no puede pasar desapercibido, en la línea vallista-oquelineana, es el siguiente: Valle, entre la fantasía y el rigor (2004), publicado por Ediciones Subirana y en donde el autor se explaya sobre el tema”. Al leer de forma conjunta todos estos trabajos se tiene una visión completa de las diversas facetas de este gran pensador del siglo XIX, como la del científico, el político utópico y humanista, entre otras. También permite comprender el proceso de independencia y de la interpretación que Valle hace sobre la misma.

1. La hermenéutica oquelineana sobre Valle y la independencia.

Pero ¿cuál fue la interpretación que Oquelí hizo sobre la posición y el papel de Valle en la independencia? Para responder a esta pregunta, primeramente, es de tomar en cuenta, que en todos estos trabajos de Oquelí sobre José del Valle, él utilizó una metodología histórica para acercarse a sus escritos y pensamientos. Esta consistió en una hermenéutica histórica, que parte analizando los textos dentro del contexto en que se produjeron y en su postexto, es decir, las diferentes interpretaciones del pensamiento y acción política de Valle en su amplia literatura sobre su figura y pensamiento.

En segundo lugar, para Oquelí, siguiendo al mismo Valle, la historia tenía una función «creativa y educadora». (Oquelí, 2001, 210-212) Asimismo, planteó que para Valle la historia era un «sistema de los conocimientos humanos», afirmó que si se transmitía de unas a otras, de las primeras y subsi¬guientes generaciones, «un sistema ordenado de conoci¬mientos», este conocimiento permitiría «a los Estadistas, citando a Valle, observar cómo han nacido los pueblos, cómo han crecido y de qué manera han muerto, conoce los resortes que han dado impulso a sus progresos y los obstáculos que los han impedido o retrasado, descubre las causas de su vida y de su muerte». (Oquelí, 1986, 104).

En tercer lugar, para Oquelí, la importancia que Valle le otorgó al conocimiento histórico para el análisis político del presente, la relacionó con el paralelismo que estableció entre el sociólogo español Enrique Tierno y Galván en el modo de entender la historia romana y cómo Valle entendió la república centroamericana: «’Viejo Profesor’, del ‘joven bárbaro’, como gustaba ser llamado, con el de nuestro José del Valle, que empezó a comprender la historia romana hasta que estalló la guerra civil centroamericana». (Oquelí. 1991a, 131).

Dentro de este círculo hermenéutico realizado por Oquelí para comprender históricamente los escritos y la acción política sobre la independencia centroamericana en Valle, partió, por un lado, ubicando la figura de Valle en sus proyectos y oscilaciones de vida como un: «Acaudalado heredero, poseedor de la biblioteca ‘más grande y escogida de Centroamérica’, su vida oscila entre aspiraciones bien definidas: la seguridad de su familia, el que se reconozcan sus méritos, la organización de la República, el engrandecimiento de América y el anhelo permanente por lograr un mayor rendimiento de la capacidad humana en todos los niveles y latitudes». (Oquelí, 1980, 1).

Por otro lado, contextualizó el trabajo intelectual de Valle como el inten¬to de articular un conocimiento integral y sistémico para buscar mejores formas de gobierno: “Valle planificó una obra estructurada en tres sistemas: sistema físico, político y literario. El primero, refe¬rente a la situación que ocupa el planeta en el espa¬cio, la situación de cada lugar referente al globo; las tierras, piedras, sales; combustibles y metales, las aguas, la atmósfera, las plantas; los animales, el gra¬do de calor, frío, humedad y ceguedad y las revolu-ciones físicas.

El político comprendería la agricultura, indus¬tria, comercio, población, gobierno y las revolu¬ciones políticas.

En el literario se encontrarían las ciencias físicas y abstractas y las revoluciones literarias. De los sis¬temas físico y literario, se derivan las ciencias físicas y abstractas, sus revoluciones, su decadencia, des-trucción y restablecimiento”. (Oquelí, 1990b, 80-81).

De este modo, para Oquelí, Valle sin convertirse nunca en un repetidor común, logró sintetizar, rectificar, ampliar y utilizar el pensamiento recibido para analizar la realidad circundante, aún sin desconocer la génesis y alcance de las transformaciones violentas.

Pero, Oquelí, consideró que Valle no logró desarrollar este ambicioso pro¬yecto, debido a sus oscilaciones en la vida no se limitó a ser un intelectual, sino que era tam¬bién administrador de sus haciendas y dedicó varios años de su vida al desempeño de cargos públicos en los poderes Ejecutivo y Legislativo de la Federación Centroamericana. (Oquelí, 1996ª, 1.).

Asimismo, Oquelí contextualizó a Valle para comprender su pensamiento sociopolítico sobre la independencia en su circunstancia de criollo, que desarrolló una conciencia del lugar que ocupaba en la estructura de la sociedad colonial. Valle, en su condición de criollo dentro de la Capitanía General de Guatemala, por ser hijo de españoles nacido en territorio americano, quienes, si bien podían acceder a cargos públicos dentro del sistema de la administración colonial, eran intermedios y nunca los más altos que eran propios de los españoles nacidos y provenientes de la península. Así, en un artículo titulado “España vista por Valle” de 1990 situó a José Díaz del Valle, como el “biznieto de un español y funcionario también como ‘el del dominio hispánico en la Capitanía General de Guatemala’”, por lo tanto, consideró que Valle se encontraba “inscrito en la contradictoria situación de los criollo o españoles americanos herederos y a la vez insuficientemente beneficiarios del régimen que servían”. (Oquelí, 2001, 43).

Mas aun, al considerar a Valle como alguien que con frecuencia cambió de parecer, a medida se iban modificando las circunstancias y por el hecho de ser un criollo, señaló que su situación “se agrava por su lamentable propuesta de escribir un memorial ofreciendo denunciar los movimientos independentistas, si se le aseguraba un cargo en la península. Descargó la divagación acerca de cuál hubiera sido la trayectoria intelectual y política de un Valle inscrito en la metrópoli, por ser tema más adecuado a una novela, si se puede afirmar que fue consecuente al enjuiciar la conquista y colonia, con su concepción de que ningún hombre tiene derecho a esclavizar a otro, ni ningún pueblo conquistar a otro pueblo, ni ningún gobernante ostentar el poder absoluto”. (Oquelí, 2001, 43).

Si bien, para Oquelí, su circunstancia de criollo se manifestó en la lucha que siempre dio dentro de su actividad pública desde su conciencia que, en el contexto de la capitanía general de Guatemala, Valle fue un provinciano de Choluteca: “Esta posición sería constante y cada vez más clara y definida por parte de Valle, que como ‘provinciano’, palpaba con mayor profundidad lo que tal extremo significaba para quienes se hallaban al margen del poder tradicional”. (Oquelí, 1980, 143).

Pero Valle era un ilustrado, con una visión racional que, comprendido su condición en su momento histórico, cuyo modo de pensar y proceder se caracterizó por la «duda metódica», trascendía su pensamiento, buscaba a entender lo propio de los acontecimientos, de tal forma hasta llegar a la explicación de los fenómenos.

Para Oquelí, por la formación que recibió Valle en la Universidad San Carlos de Guatemala, especialmente, por su vínculo con quien introdujo la ciencia moderna, como lo fue el franciscano José Antonio Liendo y Goicochea, y su interés particular por el estudio y por mantenerse informado de las tendencias del mundo y la literatura que circulaba por la región, es que no fue el acaso que Valle haya sido uno de los principales estudiosos y pensadores centroamericanos con un vasto conocimiento y lector de los principales pensadores europeos y americanos de su tiempo, por lo que se encuentra:

«Inscrito resueltamente dentro del estirpe que más admiraba: la de los pensadores activos; Valle trata de ampliar la línea iniciada en Centroamérica por el costarricense Liendo y Goicochea. Si su maestro, formado en España de Carlos III, era admirador de Quevedo, La Fontaine, Fontanelle y Boilcan, Valle se desvela por conocer hasta dónde habían llegado las investigaciones, las realizaciones de griegos, romanos, europeos y americanos. Entre otros: Aristóteles, Cicerón, Lutero, Newton, Locke, Linneo, Cuvier, Pascal, Mably, Say, Montesquieu, Voltaire, Decandolle, Rosseau, Jovellanos, Humboldt, Benthon, Buffon, Pradt, Greoire, Caldas, Flores Estrada, Mirabeau, Mill, Filangieri, Saint Pierre, Lugasca, Gall, Destutt de Tracy, Napoleón, Mirbel, Bolívar, Vicente Cervantes, Sacck, Chanteubriand, Canning, Pechio,, Villaurrutia, Julien, Barrio, La Vigne, Condamine, Benjamín Constant, Bergaño, Mier y Terón, Umende, Andrés del Río». (Oquelí, 1980, 2).

Fuente:La Tribuna

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