Tegucigalpa,Honduras viernes 26 junio 2020

Surcando los cielos, recorriendo más de 4,800 kilómetros desde el desierto del Sahara, en el continente africano, hasta llegar a Centroamérica; la nube de polvo es arrastrada por los vientos alisios y las micropartículas vienen cargadas de fósforo, mercurio, bacterias y virus.
Esto ocasiona mayormente enfermedades alérgicas en la vista, piel y vías respiratorias, sobre todo en personas asmáticas.
Para enfrentar este fenómeno, los médicos y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomiendan a personas con enfermedades respiratorias agudas, ancianos, niños y mujeres embarazadas, el uso de mascarillas o trapos húmedos y lentes protectores de la vista.
Según las expectativas, para este año se esperan menos problemas de salud porque la mayoría de la población está utilizando estas medidas de protección por la pandemia del COVID-19, que azota al país.
Entre las medidas de prevención se recomienda cubrir los almacenamientos de agua, entre ellos pozos, barriles y pilas, humedecer los pisos de la casa antes de barrer, para evitar levantar polvo.
Si la persona llegara a sentir sensación de partículas extrañas en los ojos, se recomienda no restregarse y lavarse inmediatamente con abundante agua potable o hervida.
Fuente: La Tribuna
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