Inicio - Agricultura - Caficultor papá de 28 hijos: “Primero el café, después las mujeres”

Caficultor papá de 28 hijos: “Primero el café, después las mujeres”

Tegucigalpa, Honduras 04 febrero 2019

Ama tanto la caficultura, que en su vida no ha hecho otra que cosa que cultivar café y amar a las mujeres, aunque confiesa que si le toca escoger, se queda con el aromático.

Se trata de don Remberto Elías Maldonado, quien ha hecho de este rubro una cultura de vida.

“Así crié a mis hijos, y mire que son muchos, 28 en total, y todos ellos ahora son caficultores”, confiesa.

Nacido el 20 de julio de 1937, en San Marcos de Colón, Choluteca, don Remberto llegó a El Paraíso con tan solo 12 años. Las hambrunas y el desempleo del sur empujaron a sus padres, Bernardo Benavides y Jesús Maldonado, a buscar nuevos horizontes, recuerda.

En el 1952, llegó con sus padres a la montaña San José de la Selva y nunca más bajó. Ahora, con 82 años, recuerda la bucólica vida de esos tiempos y la dinámica social alrededor del café. Lo sabe todo, desde la preparación de la tierra, el cultivo y las plagas, hasta precios, mercados y política gremial.

“El problema de la caficultura actual tiene que ver con la volatilidad de los precios, ya no está dando ni para sacar los costos, sucede ahora que el mundo produce café, algo que no sucedía en aquellos tiempos que yo empecé”, comenta.

Últimamente, don Remberto está cultivando banano, para compensar las pérdidas del café.

“BOOM” DE LA CAFICULTURA

Se refiere al boom de la caficultura hondureña de los años sesenta y ochenta, cuando sembraba 70 manzanas y sacaba 1,200 quintales en una sola cosecha. Entonces, dice, todo era más barato: la mano de obra, los insumos y el mercado atractivo. El gobierno ayudaba con subsidios y los intermediarios y los exportadores no eran tan avorazados.

Eran tiempos de la lucha por organizar el sector y cada conquista se alcanzaba con sudor y trabajo gremial genuino. La dirigencia no buscaba enriquecerse a costillas de las bases y estas los respetaban.

Dado su liderazgo gremial, don Remberto escaló a posiciones cimeras en los años noventa, hasta llegar a fiscal de la entonces naciente Asociación Hondureña de Productores de Café (Ahprocafé), ahora en manos del magnate del rubro, Asterio Reyes.

“Sigo afiliado, pero estoy retirado. Creo que nuestros sucesores confundieron la lucha. Antes, estas organizaciones eran verdaderas escuelas de liderazgo gremial y de enseñanza para los caficultores”, recuerda.

En su egoísmo, dice, los dirigentes se olvidaron de los pequeños productores, se volvieron políticos de oficio, no exploraron mejores mercados, no potenciaron sus cultivos y, peor aún, dejaron que el parque cafetero quedara vulnerable para las plagas, como la roya, que ahora los tiene en la quiebra.

“Por cuestiones del híbrido, la calidad del café de aquellos tiempos se perdió y el que quedó sano, fue arrasado por la roya”, recalca.

Sin políticas públicas definidas y sostenibles, pasaron décadas y millones de lempiras perdidos combatiendo la roya por parte de los gobiernos de turno. Pero don Remberto dice que las malas políticas del gobierno causaron más daño que la propia la enfermedad. “Salieron dirigentes millonarios por esas políticas y la plaga sigue, porque se trata de un virus de la tierra, y contra la naturaleza no hay nada que se haga”.

“Ahorita estamos plagados de roya”, lamenta, lanzando una advertencia fatal: “El próximo año, el mediano productor va desaparecer. Va quedar solo el grande porque tiene las entradas de dinero para resistir y el pequeño tal vez, porque recoge el grano con su familia. El gobierno ha dado centavos, pero solo sirven para almuerzos”.

Don Remberto considera que, hoy en día, la caficultura es un patrimonio para sobrevivir.

AMOR “AROMÁTICO”

Por su lado, los estragos de la roya, más los achaques de su edad, ahora solo cultiva cinco manzanas por amor al arte. Además, si quisiera ampliar su inversión, tendría que sacar un préstamo y ya está viejo, dice, para andar enredado con los bancos, que más bien le pueden quitar su “finquita” si no les paga a tiempo.

“No me quejo de mi oficio. Fui buen productor de café y de familia. Logré tener 300 manzanas de tierra y 28 hijos mal contados. Amo más el café que a las mujeres, esa es la verdad y por eso me dejaban”, confiesa.

“Pero me siento dichoso porque a todos mis hijos les ayudé y los puse a estudiar. Todos ellos son finqueros, algunos me sacaron el arte pero otros me salieron haragancitos”.

Don Remberto considera que, hoy en día, la caficultura es un patrimonio para sobrevivir. “El café ya no es alternativa para nadie, solo para el intermediario y el exportador”.

Con todo, no se cansa de dar consejos a quienes vienen empezando en el rubro. Todo inicia, asegura, previniendo el “arbolito”, que no se le pegue la roya, porque una vez que se le pega, está condenado. Por eso hay que prevenirlo desde el vivero, ponerle insumo y fortalecerle la hoja.

Advierte, sin embargo, que si se logra pegar la ganancia, tampoco es para ilusionarse, porque cultivar una manzana tiene un costo de 10,000 lempiras. Con suerte, recalca, se le puede sacar hasta 30 y 40 quintales y venderlos a 16 lempiras la libra.

Haciendo una suma rigurosa con las retenciones más la mano de obra, no le sacan los costos. “Pagamos 800 lempiras por recolectar un quintal a 40 lempiras la lata. Si lo vendemos a 16 la libra, salen 1,600 lempiras, de los cuales nos queda sus 800…”.

“…A estos hay que restarle el vehículo de transporte, que son 200 lempiras diarios, más las chapias y seis sacos de fertilizantes, que vale 600 lempiras y la segunda vez, otros seis sacos, son 12 en total. Quedamos en cero, esa es la realidad, vamos a camino a desaparecer”.

El banano ha venido a paliar la crisis en el café, según dice el caficultor.

¡ES ABSURDO!
“USTED BUSCA 500 TRABAJADORES Y NO LOS HALLA”

Al veterano caficultor le resulta absurdo que miles de jóvenes se vayan del país en caravana, mientras en las fincas no hay mano de obra.

Se dice que más de 600,000 familias viven de la caficultura en Honduras, lo que da la idea del empleo que genera pero, don Remberto Elías Maldonado asegura que no siempre es así, ya que tienen dificultades para hallar cortadores hondureños, lo que los obliga a contratar mano de obra nicaragüense.

“Usted busca 500 trabajadores y no los halla, tiene que ir a Nicaragua, es absurdo, cuando uno ve en esas caravanas que muchos jóvenes dicen que se van del país porque no tienen empleo, y la verdad es que no les gusta trabajar, porque es un trabajo rústico y a los jóvenes de ahora solo les gusta estar fumando y pinteando en la calle”, critica.

Frente al eminente colapso del rubro, don Remberto propone al gobierno, a través de organismos internacionales, que subsidien los fertilizantes porque, a su juicio, ahí está el problema.

Sin importarle los achaques de la edad, don Remberto sigue trabajando como si fuera “jovencito”. Con la misma rutina de siempre que comienza levantándose “tempranito”, para caminar a su finca a dos kilómetros de su casa. A las 12:00 del mediodía está de regreso para hacer mandados por la tarde.

Últimamente, está cultivando banano para compensar las pérdidas del café. Su aldea tiene mucho potencial económico, pero vive en el olvido de los políticos.

Con suerte, tiene electricidad que él logró gestionar con algunos vecinos. Pensando en sacar adelante a su pueblo, una vez se postuló para diputado en el Partido Nacional, pero no pudo con los toros políticos locales. “Ganarle a la argolla que tiene Celín Discua quiere ganas, ahora le agradezco que no me haya dejado pasar porque estuviera embarrado en esas papadas”, dice soltando una carcajada.

En la aldea viven unas 7,000 personas que viven del café, muchos se están pasando al banano para sobrevivir a la crisis. “Yo voy a seguir cultivando café hasta que me muera. Amo el café, para mí es primero y después las mujeres. Todo lo que tengo se lo debo al café”.

 

 

Fuente: La Tribuna

Más noticias...

El IHTT da por hecho el “ajuste temporal” de L.5.00 en el taxi colectivo

El Instituto Hondureño del Transporte Terrestre (HTT) dio a conocer que, como resultado de las …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: