
Tegucigalpa – El drama de las desapariciones en Honduras sigue sumando capítulos dolorosos, sin que exista una respuesta contundente de parte de las autoridades del Estado.
-Las desapariciones en Honduras se han convertido en una crisis silenciosa que revive los fantasmas de los años 80, dejando a miles de familias atrapadas entre la incertidumbre y la indiferencia estatal.
-Niños, mujeres y pescadores forman parte de una larga lista de desaparecidos; mientras las estadísticas crecen, y la impunidad sigue marcando el destino de las víctimas.
Los nuevos casos, lejos de ser aislados, reeditan la oscura época de los años 80, cuando la impunidad y el silencio oficial se convirtieron en el sello de una crisis que aún no termina de cerrarse.
Uno de los hechos más recientes y que ha causado gran conmoción es el de los 18 tripulantes de la embarcación “Lucky Lady”, desaparecida el pasado 18 de julio de 2025. Hasta la fecha no hay rastros ni de la nave ni de los pescadores. Sus familiares, desesperados por la falta de información, presentaron una denuncia formal en el Ministerio Público.
El abogado Javier Acevedo insistió en que el caso debe investigarse como una desaparición forzada, ante el silencio y la falta de explicaciones oficiales.
El misterio se profundiza porque las instituciones encargadas de la seguridad marítima y de las investigaciones no han dado detalles.
Días después se recuerda lo ocurrido con “Lucky Lady” cuando apenas el 27 de agosto, cuando otro pescador, identificado como Níquel, desapareció tras zarpar de Útila con destino a West End, Islas de la Bahía. Tampoco hay respuestas. Estos por mencionar dos de los ejemplos de casos puntuales más recientes.
Estos episodios recientes reavivan la memoria de otras desapariciones que siguen sin esclarecerse: el caso de Angie Samantha Peña, desaparecida en enero de 2022 en Roatán; el de Belkis Molina, en La Esperanza, Intibucá en 2023; y el de Enoc Misael Pérez Chinchilla, desaparecido en diciembre de 2019. Igualmente, pesa en la memoria colectiva la desaparición de los cuatro líderes comunitarios garífunas del Triunfo de la Cruz en 2020, quienes fueron sacados por la fuerza de sus hogares por hombres armados con uniformes policiales.

Las cifras frías que aterran y persiguen a familiares y a todo un país
Según cifras oficiales del Ministerio Público, entre 2020 y los primeros cuatro meses de 2025 se han registrado 2,114 denuncias de desapariciones en el país. Solo en 2022 hubo 531 casos. El Conadeh cita que según cifras de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) documenta que entre 2022 y agosto de 2025 desaparecieron 729 niñas, niños y adolescentes menores de 17 años.
El fenómeno no discrimina. Hombres, mujeres, niñas y niños son víctimas, aunque los grupos más vulnerables cargan con el mayor peso. El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) exhortó recientemente a las autoridades a dar respuestas inmediatas y recordó que, en estos casos, “un minuto no es solo tiempo, es la diferencia entre perder y encontrar a una persona”.
Las desapariciones de mujeres han sido descritas como una crisis particularmente grave. El Centro de Derechos de Mujeres (CDM) advierte que solo en 2024, hasta el 6 de octubre, se reportaron 313 casos en medios de comunicación. Igualmente citan que de acuerdo con datos de Infosegura-PNUD, entre 2012 y 2022 desaparecieron en Honduras 9,838 personas, de las cuales un 38% son mujeres.
En su investigación “Desapariciones de mujeres en Honduras, 2022-2023”, el CDM enfatiza que la desaparición de una mujer no solo afecta a la familia, sino que provoca un fuerte impacto en la comunidad cercana, generando miedo, inseguridad e incertidumbre entre otras mujeres.
Fuente: Proceso Digital
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