
La habilidad que una persona tiene con su mano dominante, ya sea la derecha en los diestros o la izquierda en los zurdos, no estaría determinada por una ventaja natural del cerebro, sino por la práctica acumulada durante toda la vida, según un nuevo estudio científico.
La investigación, publicada el 30 de junio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), concluye que la destreza manual se desarrolla principalmente por el uso constante de una extremidad en tareas cotidianas como escribir, lanzar objetos o utilizar herramientas.
La práctica marca la diferencia
Durante décadas, una de las principales teorías sostenía que un hemisferio del cerebro era naturalmente dominante y, por ello, controlaba con mayor precisión los movimientos de la mano preferida.
Sin embargo, los investigadores encontraron que esa diferencia no es innata, sino que surge a partir de años de entrenamiento y repetición.
«El brazo dominante no es más capaz porque un hemisferio del cerebro simplemente controla mejor el movimiento. Es porque hemos pasado toda la vida practicando los movimientos específicos y complicados que exigen las herramientas y la caligrafía», explicó el investigador principal, Ahmet Arac, profesor asistente de Neurología de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
Cómo se realizó el estudio
Para comprobar esta hipótesis, los científicos diseñaron una serie de experimentos con adultos sanos utilizando cámaras de captura de movimiento para registrar en tres dimensiones el desplazamiento de ambos brazos.
Los participantes realizaron distintas pruebas:
- Alcanzar un objeto de forma normal.
- Repetir el movimiento con una pesa de aproximadamente dos kilogramos en la muñeca.
- Alcanzar el objetivo sosteniendo una varilla ligera fijada al antebrazo para simular el uso de una herramienta.
Los resultados mostraron que, tanto en los movimientos normales como con peso adicional, el desempeño de ambos brazos era muy similar.
La diferencia apareció únicamente cuando la tarea requería mayor precisión y control, momento en el que la extremidad dominante obtuvo mejores resultados.
La ventaja desaparece al cambiar de herramienta
En una segunda prueba, los voluntarios escribieron letras y números primero con cada mano y luego utilizando un bolígrafo sujeto al codo.
En este caso, la ventaja de la mano dominante desapareció por completo, ya que ninguno de los participantes tenía experiencia escribiendo con esa parte del cuerpo.
Tras un periodo de práctica, ambos codos mejoraron su desempeño de manera similar, lo que refuerza la idea de que la habilidad motora depende del entrenamiento y no de una superioridad natural de un hemisferio cerebral.
Posibles beneficios para la rehabilitación
Los investigadores consideran que estos hallazgos podrían tener importantes aplicaciones en la rehabilitación de personas que han sufrido un accidente cerebrovascular (ictus) o lesiones cerebrales y necesitan recuperar habilidades motoras.
Además, el estudio aporta nueva evidencia sobre la forma en que el cerebro aprende, adapta y perfecciona los movimientos complejos mediante la práctica constante, lo que podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas para la recuperación funcional.
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