
14.02.2026
El entrenamiento de fuerza y resistencia no solo beneficia los músculos y el corazón, sino que también tiene un impacto significativo en la salud cerebral, según una investigación de la Universidad de Pensilvania publicada en la revista Neuron.
El estudio, liderado por J. Nicholas Betley, mostró que la actividad de un grupo específico de neuronas del hipotálamo ventromedial (VMH), conocidas como SF1, se mantiene elevada hasta una hora después del ejercicio. Esta activación post-entrenamiento es crucial para conservar las mejoras en resistencia y rendimiento físico, como correr más rápido y por más tiempo. Bloquear la actividad de estas neuronas inmediatamente tras la actividad física impedía que los animales mantuvieran los progresos adquiridos durante dos semanas de entrenamiento.
Betley destacó: “Al levantar pesas, creemos que solo estamos fortaleciendo músculos. Resulta que también podríamos estar fortaleciendo el cerebro”. Según explicó, la activación continua de las SF1 favorece la recuperación y permite que músculos, pulmones y corazón se adapten más rápidamente al esfuerzo físico, probablemente mediante una utilización más eficiente de la glucosa almacenada.
Los hallazgos podrían tener implicaciones futuras para personas mayores, pacientes en recuperación de accidentes cerebrovasculares y atletas, proporcionando estrategias para maximizar los beneficios del ejercicio y motivar la continuidad de la actividad física.
Diversos estudios de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y de la Fundación Pasqual Maragall también señalan que actividades como caminar a paso ligero, nadar, bailar o andar en bicicleta estimulan la circulación cerebral, reducen la inflamación y promueven la formación de nuevas conexiones neuronales, contribuyendo a la prevención de la demencia.
Entre los ejercicios que fortalecen el cerebro, destacan:
- Ejercicio aeróbico regular: caminata, trote, ciclismo o remo, que aumentan el flujo sanguíneo al hipocampo, clave para la memoria y el aprendizaje.
- Entrenamiento de resistencia: mejora la memoria y otras funciones cognitivas, especialmente en adultos mayores.
- Yoga: favorece la memoria verbal y la habilidad visual-espacial.
- Taichí: potencia el razonamiento, planificación y resolución de problemas.
- Baile: estudios a largo plazo muestran que reduce el riesgo de demencia en adultos mayores.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que el ejercicio físico, especialmente el de fuerza y resistencia, es una herramienta poderosa para el bienestar cerebral y la longevidad.
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