
08.08.2025
Grupo INECO, dedicado a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales, alerta sobre los efectos negativos de la soledad sostenida en niñas, niños y adolescentes. Según la doctora Andrea Abadi, médica psiquiatra y directora del Departamento Infanto Juvenil de INECO, la soledad en edades tempranas no debe subestimarse, ya que representa una señal cerebral de alerta que puede alterar el desarrollo emocional, cognitivo y social.
Durante la infancia y adolescencia, el cerebro está en constante reorganización, fortaleciendo circuitos relacionados con la planificación, la memoria y la respuesta emocional. Cuando la soledad se prolonga, se activa el eje del estrés, incrementando los niveles de cortisol y colocando al cerebro en un estado defensivo permanente. Esto afecta el desarrollo neuronal, dificultando la capacidad para resolver conflictos, prestar atención y gestionar emociones de forma adaptativa.
Aunque algunos niños y adolescentes parecen adaptarse bien en la escuela o en casa, pueden estar atravesando una intensa sensación de soledad que no siempre es visible. Esta experiencia puede manifestarse en ansiedad, falta de motivación y baja autorregulación emocional. El cerebro interpreta la falta de conexiones afectivas como una amenaza, lo que afecta los recursos emocionales y de aprendizaje.
Diversos estudios científicos muestran que la soledad prolongada reduce el volumen cerebral en áreas vinculadas con la memoria y la regulación emocional, altera la conectividad cerebral social y emocional, y genera respuestas inflamatorias que afectan la neuroplasticidad y la atención sostenida. Estas alteraciones incrementan el riesgo de síntomas depresivos y ansiosos, incluso en personas sin diagnósticos clínicos formales.
Para mitigar estos efectos, INECO recomienda:
- Observar signos de retraimiento, humor bajo o desmotivación y brindar acompañamiento interdisciplinario.
- Fomentar conversaciones cara a cara, actividades al aire libre y dinámicas grupales en lugar de tiempo solitario frente a pantallas.
- Promover la participación en proyectos comunitarios que generen sentido de pertenencia.
- Utilizar herramientas como la arteterapia y la psicoterapia para reconstruir redes afectivas y de regulación emocional.
La infancia y adolescencia son etapas claves donde el vínculo influye en el aprendizaje, las emociones y la regulación interna. Evitar que la soledad se vuelva crónica es fundamental para proteger el desarrollo cerebral y emocional, garantizando un futuro más saludable para los jóvenes.
Fuente: diarioroatan.com
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