25.04.2025

Honduras, abril de 2025. En un mundo cada vez más conectado a la electricidad, garantizar la seguridad eléctrica ya no es una opción, sino una necesidad urgente, sin embargo, Honduras enfrenta este desafío con un vacío crítico: no existe una regulación eléctrica de cumplimiento obligatorio a nivel nacional.
Para María José Bazo, presidenta del clúster para Centroamérica de Schneider Electric, hay esfuerzos del gremio para aplicar normas internacionales como la NFPA-70, pero Honduras aún carece de un marco normativo que obligue a aplicar estándares de seguridad eléctrica de forma generalizada.
«Las instalaciones eléctricas deben ser más seguras y eficientes, y para eso se necesita regulación. Es una cuestión de protección de vidas y patrimonio», enfatiza Bazo.
Con el aumento de la demanda energética, cada hogar, empresa y edificio se convierte en un punto potencial de riesgo si no cuenta con protecciones básicas como breakers certificados o supresores de picos. Estos elementos, exigidos en normas como la NFPA-70 edición 2020, son esenciales para evitar incendios o fallas en sistemas críticos como los de detección de incendios, explica la experta.
Productos sin certificación o piratas —que aún circulan en el mercado nacional— pueden contener materiales tóxicos, generar cortocircuitos e incluso provocar muertes. “Una adecuada protección contra sobrecorriente no es lujo, es ley en países donde la seguridad es prioridad”, advierte la especialista.
La Tribuna
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