Tegucigalpa, Honduras miércoles 07 agosto 2019

Nació en el municipio de Cane en el departamento de La Paz el 20 de enero de 1900, época en la que se consolidaban grandes proyectos políticos, económicos y literarios en Honduras, por lo que su acuciosidad literaria tuvo frutos a temprana edad.
Sebastián Martínez forma parte de los escritores centroamericanos del siglo pasado, quienes, además, de la actividad literaria, incursionaron en el periodismo, cargos públicos y algunos, muy buena cantidad, también tuvieron relación con las guerras civiles de sus países. Es siguiendo esta línea como incursiona también en el periodismo, escribiendo para periódicos como Celajes, El cronista, El pueblo y el día. Un escritor polifacético que supo conseguir con claridad temas folclóricos, históricos, morales, y religiosos. Tiene en su haber una abundante obra en prosa, dispersa en manos particulares y uno que otro ejemplar en algunas bibliotecas; nada extraño en una sociedad que aún no aprende a valorar la literatura de los suyos.
Su obra publicada en libros comprende los siguientes títulos:
1. Cane de ayer a hoy (1927, 1957) 2. Las tres fuentes de nuestro bien
2. Los derechos del hombre y el cristianismo
3. Sacerdote y campeón
4. Jesucristo sol de justicia
5. La existencia de Dios y la divinidad de Jesucristo
6. Jesucristo luz del mundo
7. La moral en la historia del mundo
8. El folclor en la tierra de los pinos
9. El folclor en los tiempos coloniales
10. Francisco Morazán frente a la historia
11. Dios y el universo
12. Cristo Redentor y Maestro.
Algunos folletos y otros libros inéditos.
Durante esta investigación nos encontramos que en la Biblioteca Nacional Juan Ramón Molina, únicamente se encuentran tres de sus libros: La moral en la Historia del Mundo, Francisco Morazán frente la historia, -donado por el Instituto Alfonso Guillén Zelaya y dedicado por el autor a la juventud centroamericana- y Dios y el universo. De este último existen dos ejemplares, en uno de ellos se lee la dedicatoria que le hiciera el autor “al notable escritor Raúl Gilberto Tróchez, como un testimonio de mi más alto aprecio”. Asimismo, en la biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras se encuentran tres de sus libros: Dios y el universo, Jesucristo sol de justicia y Francisco Morazán frente a la historia. Trascendiendo las fronteras, en la Colección Latinoamericana de la biblioteca de la Universidad de Texas en Austin se encuentran estos ejemplares: Cane de ayer a hoy (2ª ed. 1957), Jesucristo luz del mundo (1959) El folclor en la tierra de los pinos (1963), Francisco Morazán frente a la historia (1968), El folclore en los tiempos coloniales (1969), Dios y el Universo (1970); desdichadamente no pudieron proporcionarme el dato de cómo llegaron esos libros.
Cane de ayer a hoy: con grandes sacrificios económicos publica en 1927 la primera edición -104 Págs.-, de únicamente cien ejemplares; la aceptación de este y el haberse agotado rápidamente lo motivan a seguir escribiendo. La segunda edición -139 Págs.- en 1957, confiesa en el prólogo el profesor Martínez, contó con la colaboración del ministro de Educación Pública don Jorge Fidel Durón, quien le proporcionó el papel suficiente para su impresión. Aquella primera edición, probablemente sea parte de la historia, pues no hay quien dé cuenta de ella. En este prólogo a la segunda edición escribe de que jamás se imaginó la aceptación a su trabajo y del “valor intrínseco de un trabajo que, pregonando la ciencia de un pueblo, se convertiría en el folklore que por primera vez se conocía en nuestro suelo” y en su libro El folclore en la tierra de los pinos escribe un concepto de folclore, muy atinado para los conocedores del tema: “…el folclor es la ciencia, el encanto, el alimento, el ensueño, la entretención y el ideal humano del pueblo”. La palabra “folklor” fue creada por el arqueólogo inglés William John Thomas en 1846. Su étimo deriva de “folk” pueblo, gente, raza y de “lore” saber, ciencia; es decir, “saber popular”, “saber del pueblo”. Sebastián Martínez trata, entonces, por primera vez, temas con los personajes del duende, la sucia, el cadejo; así como la brujería y las costumbres de un pueblo, su historia, su gente con sus variadas ocupaciones, entre otros. A este libro de tema folclórico le seguirán dos más.
Religión: su libro “Los derechos del hombre y el cristianismo” lo hizo merecedor a una condecoración por su Santidad Pío XII, confiriéndole la Cruz Pro Eclessia et pontífice; reconocimientos que el Soberano Pontífice confiere a personas de vida intachable que han promovido de alguna forma los intereses de la sociedad, de la Iglesia Católica y de la Santa Sede. Martínez al venir de un hogar consolidado y dedicado a los oficios católicos, adquiere ese compromiso espiritual.
Poeta: Otra de sus facetas fue la de poeta, lo comprueba, el bien logrado poema a Francisco Morazán en su libro dedicado a la juventud centroamericana, ya mencionado. Poema extenso, compuesto de 24 estrofas, 96 versos endecasílabos, salpicado de figuras literarias y un lenguaje florido a la altura de los poetas que lo acompañan en ese apartado que dedica a la poesía ofrecida al prócer centroamericano, entre ellos se destacan figuras como Rómulo E. Durón, José Antonio Domínguez, Froylán Turcios, Raúl Gilberto Tróchez, Alfonso Espino, Joaquín Soto, Rubén Darío, entre otros.
Maestro ejemplar: El Ministerio de Educación reconoce bajo decreto, nombrar a las instituciones educativas públicas con personalidades destacadas, entre otras acciones, por su destacada labor docente; es así como haciendo honor a su trayectoria de maestro de generaciones, dos centros de enseñanza llevan su nombre: Instituto Polivalente Sebastián Martínez Rivera en Aguanqueterique, La Paz y la Escuela Sebastián Martínez Rivera en Esquías, Comayagua. Asimismo, la biblioteca de la escuela de su pueblo natal también lleva su nombre. Martínez procuró siempre en sus escritos plasmar los valores morales, cívicos y religiosos como medio para alcanzar la dignidad del hombre, de hecho, varias de sus obras son dedicadas a la juventud, a sus amigos y a su pueblo como símbolo de identidad.
La vida fue generosa con Sebastián Martínez, pues tuvo la quietud y el tiempo necesarios para organizar su pensamiento en varios libros, ya mencionados; y, aunque su obra anda dispersa, esto no impide reconocerle como el escritor de todos los tiempos del adelantado y culto municipio de Cane. Muere a la edad de 86 años, el 23 de abril de 1986 en Tegucigalpa; sus restos fueron trasladados a su pueblo. Recuerdo claramente que como escolares presenciamos el alboroto del pueblo y de sus visitantes en la iglesia y luego en el cementerio el día de las honras fúnebres, los discursos no se hicieron esperar para elogiar y despedir a uno de los hijos predilectos que dedicó sus primeras letras al terruño que lo vio nacer. A don Tano Martínez, como se le conoce cariñosamente, le sobreviven algunos de sus hijos a quien dedico estas líneas, especialmente a la profesora Clementina Martínez, mujer de corazón inmenso a prueba de fuego; así como a todos aquellos que albergamos el ideal de que en nuestros pueblos no se esfume “el saber del pueblo”.
Procuro con este artículo destacar el aporte bibliográfico del escritor, maestro de generaciones y, sobretodo, el primer escritor de temas folclóricos en Honduras. Se trata del profesor Sebastián Martínez Rivera, quien se distinguió en el círculo de escritores de su época como un apasionado de la docencia, la literatura, la dramaturgia, el periodismo, la música y de su religión católica. El infortunio ha colaborado para que el profesor Martínez sea ajeno a las nuevas generaciones de su pueblo natal, como bien reza el refrán que “nadie es profeta en su tierra”. A mi juicio, tampoco se le ha dado el reconocimiento que se merece por parte de la comunidad literatura. Este artículo es un fragmento del proyecto que se pretende presentar a finales de este año ante la juventud caneña para que la propuesta del ilustre educador cobre vida en estos días de profunda calamidad moral.
Por: Águeda Chávez García
Nació en el municipio de Cane en el departamento de La Paz el 20 de enero de 1900, época en la que se consolidaban grandes proyectos políticos, económicos y literarios en Honduras, por lo que su acuciosidad literaria tuvo frutos a temprana edad.
Sebastián Martínez forma parte de los escritores centroamericanos del siglo pasado, quienes, además, de la actividad literaria, incursionaron en el periodismo, cargos públicos y algunos, muy buena cantidad, también tuvieron relación con las guerras civiles de sus países. Es siguiendo esta línea como incursiona también en el periodismo, escribiendo para periódicos como Celajes, El cronista, El pueblo y el día. Un escritor polifacético que supo conseguir con claridad temas folclóricos, históricos, morales, y religiosos. Tiene en su haber una abundante obra en prosa, dispersa en manos particulares y uno que otro ejemplar en algunas bibliotecas; nada extraño en una sociedad que aún no aprende a valorar la literatura de los suyos.
Su obra publicada en libros comprende los siguientes títulos:
1. Cane de ayer a hoy (1927, 1957) 2. Las tres fuentes de nuestro bien
2. Los derechos del hombre y el cristianismo
3. Sacerdote y campeón
4. Jesucristo sol de justicia
5. La existencia de Dios y la divinidad de Jesucristo
6. Jesucristo luz del mundo
7. La moral en la historia del mundo
8. El folclor en la tierra de los pinos
9. El folclor en los tiempos coloniales
10. Francisco Morazán frente a la historia
11. Dios y el universo
12. Cristo Redentor y Maestro.
Algunos folletos y otros libros inéditos.
Durante esta investigación nos encontramos que en la Biblioteca Nacional Juan Ramón Molina, únicamente se encuentran tres de sus libros: La moral en la Historia del Mundo, Francisco Morazán frente la historia, -donado por el Instituto Alfonso Guillén Zelaya y dedicado por el autor a la juventud centroamericana- y Dios y el universo. De este último existen dos ejemplares, en uno de ellos se lee la dedicatoria que le hiciera el autor “al notable escritor Raúl Gilberto Tróchez, como un testimonio de mi más alto aprecio”. Asimismo, en la biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras se encuentran tres de sus libros: Dios y el universo, Jesucristo sol de justicia y Francisco Morazán frente a la historia. Trascendiendo las fronteras, en la Colección Latinoamericana de la biblioteca de la Universidad de Texas en Austin se encuentran estos ejemplares: Cane de ayer a hoy (2ª ed. 1957), Jesucristo luz del mundo (1959) El folclor en la tierra de los pinos (1963), Francisco Morazán frente a la historia (1968), El folclore en los tiempos coloniales (1969), Dios y el Universo (1970); desdichadamente no pudieron proporcionarme el dato de cómo llegaron esos libros.
Cane de ayer a hoy: con grandes sacrificios económicos publica en 1927 la primera edición -104 Págs.-, de únicamente cien ejemplares; la aceptación de este y el haberse agotado rápidamente lo motivan a seguir escribiendo. La segunda edición -139 Págs.- en 1957, confiesa en el prólogo el profesor Martínez, contó con la colaboración del ministro de Educación Pública don Jorge Fidel Durón, quien le proporcionó el papel suficiente para su impresión. Aquella primera edición, probablemente sea parte de la historia, pues no hay quien dé cuenta de ella. En este prólogo a la segunda edición escribe de que jamás se imaginó la aceptación a su trabajo y del “valor intrínseco de un trabajo que, pregonando la ciencia de un pueblo, se convertiría en el folklore que por primera vez se conocía en nuestro suelo” y en su libro El folclore en la tierra de los pinos escribe un concepto de folclore, muy atinado para los conocedores del tema: “…el folclor es la ciencia, el encanto, el alimento, el ensueño, la entretención y el ideal humano del pueblo”. La palabra “folklor” fue creada por el arqueólogo inglés William John Thomas en 1846. Su étimo deriva de “folk” pueblo, gente, raza y de “lore” saber, ciencia; es decir, “saber popular”, “saber del pueblo”. Sebastián Martínez trata, entonces, por primera vez, temas con los personajes del duende, la sucia, el cadejo; así como la brujería y las costumbres de un pueblo, su historia, su gente con sus variadas ocupaciones, entre otros. A este libro de tema folclórico le seguirán dos más.
Religión: su libro “Los derechos del hombre y el cristianismo” lo hizo merecedor a una condecoración por su Santidad Pío XII, confiriéndole la Cruz Pro Eclessia et pontífice; reconocimientos que el Soberano Pontífice confiere a personas de vida intachable que han promovido de alguna forma los intereses de la sociedad, de la Iglesia Católica y de la Santa Sede. Martínez al venir de un hogar consolidado y dedicado a los oficios católicos, adquiere ese compromiso espiritual.
Poeta: Otra de sus facetas fue la de poeta, lo comprueba, el bien logrado poema a Francisco Morazán en su libro dedicado a la juventud centroamericana, ya mencionado. Poema extenso, compuesto de 24 estrofas, 96 versos endecasílabos, salpicado de figuras literarias y un lenguaje florido a la altura de los poetas que lo acompañan en ese apartado que dedica a la poesía ofrecida al prócer centroamericano, entre ellos se destacan figuras como Rómulo E. Durón, José Antonio Domínguez, Froylán Turcios, Raúl Gilberto Tróchez, Alfonso Espino, Joaquín Soto, Rubén Darío, entre otros.
Maestro ejemplar: El Ministerio de Educación reconoce bajo decreto, nombrar a las instituciones educativas públicas con personalidades destacadas, entre otras acciones, por su destacada labor docente; es así como haciendo honor a su trayectoria de maestro de generaciones, dos centros de enseñanza llevan su nombre: Instituto Polivalente Sebastián Martínez Rivera en Aguanqueterique, La Paz y la Escuela Sebastián Martínez Rivera en Esquías, Comayagua. Asimismo, la biblioteca de la escuela de su pueblo natal también lleva su nombre. Martínez procuró siempre en sus escritos plasmar los valores morales, cívicos y religiosos como medio para alcanzar la dignidad del hombre, de hecho, varias de sus obras son dedicadas a la juventud, a sus amigos y a su pueblo como símbolo de identidad.
La vida fue generosa con Sebastián Martínez, pues tuvo la quietud y el tiempo necesarios para organizar su pensamiento en varios libros, ya mencionados; y, aunque su obra anda dispersa, esto no impide reconocerle como el escritor de todos los tiempos del adelantado y culto municipio de Cane. Muere a la edad de 86 años, el 23 de abril de 1986 en Tegucigalpa; sus restos fueron trasladados a su pueblo. Recuerdo claramente que como escolares presenciamos el alboroto del pueblo y de sus visitantes en la iglesia y luego en el cementerio el día de las honras fúnebres, los discursos no se hicieron esperar para elogiar y despedir a uno de los hijos predilectos que dedicó sus primeras letras al terruño que lo vio nacer. A don Tano Martínez, como se le conoce cariñosamente, le sobreviven algunos de sus hijos a quien dedico estas líneas, especialmente a la profesora Clementina Martínez, mujer de corazón inmenso a prueba de fuego; así como a todos aquellos que albergamos el ideal de que en nuestros pueblos no se esfume “el saber del pueblo”.
Procuro con este artículo destacar el aporte bibliográfico del escritor, maestro de generaciones y, sobretodo, el primer escritor de temas folclóricos en Honduras. Se trata del profesor Sebastián Martínez Rivera, quien se distinguió en el círculo de escritores de su época como un apasionado de la docencia, la literatura, la dramaturgia, el periodismo, la música y de su religión católica. El infortunio ha colaborado para que el profesor Martínez sea ajeno a las nuevas generaciones de su pueblo natal, como bien reza el refrán que “nadie es profeta en su tierra”. A mi juicio, tampoco se le ha dado el reconocimiento que se merece por parte de la comunidad literatura. Este artículo es un fragmento del proyecto que se pretende presentar a finales de este año ante la juventud caneña para que la propuesta del ilustre educador cobre vida en estos días de profunda calamidad moral.
Por: Águeda Chávez García
Fuente: Honduras En Sus Manos
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