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Tegucigalpa, 448 años: ciudad hermosa y herida

28/09/2026

Tegucigalpa (Especial Proceso Digital /Alejandro García) – Tegucigalpa cumple este martes, 29 de septiembre, 448 años de fundación, y llega a su aniversario como una ciudad que vive entre contrastes: una capital vibrante, llena de vida y memoria, pero también una urbe que enfrenta una multicrisis que la pone a prueba día tras día.

La ciudad, fundada como Real de Minas en 1578, se ha convertido en la metrópoli más poblada del país: 1,324,000 habitantes en el Distrito Central, según el INE y proyecciones oficiales. Una urbe que creció más rápido que su infraestructura y que hoy enfrenta, sin rodeos, sus límites físicos y sociales.

Una ciudad de papel bajo la lluvia

La temporada de lluvias ha vuelto a mostrar la fragilidad del suelo capitalino. Barrios y colonias ceden como si estuvieran hechos de papel. Las construcciones se agrietan, los taludes se deslizan, las calles se hunden. La vulnerabilidad es pasmosa, peligrosa, y se siente en cada rincón donde la tierra se abre.

A la vez, la ciudad enfrenta una crisis hídrica sin precedentes en su historia. Los embalses están por debajo del 25 %, según datos oficiales, y los racionamientos se han extendido a ciclos de 12 días. La sequía prolongada, agravada por el fenómeno de El Niño, ha dejado claro que Tegucigalpa vive al límite de su capacidad para abastecer de agua a su población.

La respuesta parcial, por ahora, es el reinicio de la represa San José, abandonada durante los últimos años y retomada como obra estratégica por el alcalde Juan Diego Zelaya. Se espera que esté lista en 2028 y alivie la carga de Concepción, distribuyendo agua a 300 mil habitantes.

La vida en el centro: pausa, espera y subsistencia

En el corazón de la ciudad, la vida transcurre con una calma particular. Museos, cafés, restaurantes, comercios, tiendas de economía circular y vendedores ambulantes conviven con policías municipales que custodian el centro histórico. Pero también se siente el desempleo y el subempleo: decenas de personas pasan las horas en una especie de espera silenciosa, como si aguardaran algo que no termina de llegar.

Manuel Morazán, vendedor de libros usados, lo resume desde su quiosco: la demanda de periódicos es mínima y los libros usados, aunque variados y accesibles, tampoco encuentran muchos lectores. La inflación interanual es de 6.2 %; solo en agosto marcó 0.79 % de acuerdo con el Banco Central de Honduras; sus efectos se sienten en cada compra y en cada bolsillo.

A unos metros, tres o cuatro mujeres descansan bajo una sombra rala, maquillajes corridos por el sol del mediodía, cuerpos maltrechos y ceñidos. La escena es un retrato de la vida: sobrevivir, esperar…

Pero entre el desaliento y la esperanza, sentado, Manuel espera la llegada de los lectores que, según dice, han disminuido. Por décadas su rubro principal fue la venta de periódicos; en la actualidad, con suerte, vende hasta cinco ejemplares en un buen día. Los libros los incorporo a su escaparate hace apenas una década, en 2016. Dice que alguna entrada le deja en medio de las dificultades. Este hombre, cuyo apellido es el mismo que el del prócer Francisco Morazán, de quien su monumento está colocado en el parque Central de la ciudad, a escasa distancia del quiosco.

Una capital presionada por el empleo y la pobreza

La ciudad enfrenta un mercado laboral presionado: más de 2 millones de personas con problemas de empleo en el país, y la pobreza persiste en 1.7 millones de hogares, afectando de manera significativa a la capital.

Tegucigalpa, pese a ser el centro de la institucionalidad y el desarrollo del país, arrastra desafíos profundos: distribución limitada de agua, congestionamientos viales, vulnerabilidad ante las lluvias, transporte público deficiente, inseguridad y falta de ordenamiento urbano.

El alcalde y la radiografía de una multicrisis

El alcalde Juan Diego Zelaya describe la ciudad con franqueza:

El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, señala que Tegucigalpa tiene enormes desafíos acumulados.

“Tegucigalpa llega a su aniversario siendo una ciudad extraordinaria, coqueta, pero con enormes desafíos acumulados”.

Reconoce que la capital creció más rápido que su infraestructura y que este 2026 ha sido un año de sequía histórica y lluvias que obligan a mantener alerta permanente. La multicrisis exige llevar agua con pipas, recuperar pozos, avanzar en San José, reducir pérdidas, mitigar desastres y ordenar la movilidad urbana.

También insiste en construir bienestar: recuperar parques, abrir espacios públicos, promover deportes, música y convivencia. “Una capital necesita agua, calles, seguridad, pero también calidad de vida, convivencia y esperanza”, afirma.

Planificar para sobrevivir

Historiadora Daniela Navarrete.

La historiadora Daniela Navarrete recuerda que Tegucigalpa tuvo planificación real en la administración de Henry Merriam, pero que después se abandonó el rumbo. Desde entonces, la ciudad vive entre inundaciones, deslizamientos, mal mantenimiento y un funcionamiento irregular que se agrava con el irrespeto ciudadano.

Sin planificación, dice, solo se “apagan fuegos”. Y Tegucigalpa ya no puede darse ese lujo.

La ciudad que quiere llegar a los 500 años

Tegucigalpa está cerca de cumplir medio milenio. Es una ciudad hermosa y herida, vibrante y vulnerable, que enfrenta retos enormes para convertirse en una urbe moderna y sostenible. Pero también es una ciudad con gente trabajadora, joven, emprendedora, que quiere salir adelante.

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