
12.09.2026
La crisis hídrica que enfrenta Tegucigalpa podría prolongar sus efectos incluso después de que regresen las lluvias, debido al bajo nivel de los embalses, el deterioro de la red de distribución y la lenta recuperación de los acuíferos, advirtió el ingeniero Wilmer Reyes, especialista en hidrología y cambio climático.
Reyes señaló que los principales reservorios que abastecen a la capital continúan perdiendo agua. Los Laureles pasó de 28.64 % a 27.48 % de almacenamiento, mientras que La Concepción descendió de 26.24 % a 25.62 %, una reducción de 0.62 puntos porcentuales en este último embalse.
A criterio del experto, si las lluvias no logran revertir la tendencia y no se adoptan medidas inmediatas, la situación podría agravarse.
Además, estimó que, una vez superada la actual sequía, la región central podría necesitar entre dos y tres inviernos regulares para recuperar los acuíferos y restablecer las reservas de agua.
Pide rehabilitar pozos y combatir desperdicio
Reyes considera que la municipalidad está gestionando actualmente una crisis que debió anticiparse varios años atrás.
Entre las acciones inmediatas planteó la rehabilitación urgente de los pozos municipales, mayor control sobre los llenaderos, tolerancia cero al desperdicio de agua y el uso prioritario de cisternas y equipo pesado para abastecer las comunidades más afectadas.
Sin embargo, sostuvo que estas medidas solo permitirían atender la emergencia y que Tegucigalpa necesita una transformación más profunda de su sistema de abastecimiento.
Según sus estimaciones, entre el 40 % y 50 % del agua que sale de los embalses se pierde antes de llegar a los hogares, debido a fugas y problemas derivados de una red de distribución obsoleta.
Por esa razón, propuso implementar sistemas de macromedición y micromedición, renovar la infraestructura y modernizar las plantas de tratamiento.
Hasta 80 % de la red tendría que renovarse
El especialista estimó que entre 70 % y 80 % del sistema de distribución de agua de la capital tendría que ser renovado.
Una intervención de esa magnitud podría requerir una inversión estimada de entre 150 y 200 millones de dólares, según Reyes.
Aunque reconoció que se trata de un costo elevado, consideró que la inversión resulta necesaria para evitar que la capital enfrente recurrentemente los mismos problemas de abastecimiento.
En el largo plazo también planteó avanzar en la construcción de nuevos embalses, concluir proyectos como la represa San José, proteger las cuencas hidrográficas y fortalecer los sistemas de cosecha y almacenamiento de agua.
Crecimiento desordenado agrava el problema
Reyes también relacionó la crisis con el crecimiento urbano de Tegucigalpa.
A su juicio, la infraestructura se ha desarrollado para responder a necesidades inmediatas sin prever adecuadamente el crecimiento poblacional, mientras continúan apareciendo nuevas colonias y asentamientos.
Por ello, consideró necesario implementar un plan de ordenamiento territorial que coloque el agua como un recurso estratégico para el desarrollo de la capital.
Sequía amenaza seguridad alimentaria
El especialista advirtió que la problemática no se limita al Distrito Central.
Más de 230 municipios se encuentran bajo diferentes niveles de alerta por sequía y en algunas zonas los productores ya reportan pérdidas totales de cultivos.
Reyes alertó que esta situación podría traducirse en mayores niveles de inseguridad alimentaria, pobreza y hambre durante los próximos meses.
Explicó que el momento de mayor intensidad meteorológica de El Niño podría presentarse entre noviembre y comienzos del próximo año, mientras que sus consecuencias humanitarias más fuertes podrían sentirse entre marzo y mayo de 2027, e incluso prolongarse posteriormente.
Aunque las estimaciones actuales sitúan en alrededor de 1.8 millones las personas afectadas por inseguridad alimentaria, Reyes considera que la cifra real podría ser mayor y estimó que entre 2 y 2.5 millones de hondureños podrían estar enfrentando dificultades para acceder a alimentos.
También pidió interpretar con cautela las alertas municipales, debido a que un municipio clasificado en verde o amarillo puede contener comunidades particulares que atraviesan condiciones críticas de falta de agua o alimentos.
Finalmente, Reyes sostuvo que Honduras está experimentando efectos más severos que otros países de la región debido a la extensión del Corredor Seco y la vulnerabilidad de las comunidades rurales.
El experto consideró que la actual crisis debe servir para fortalecer la adaptación climática, la planificación y la gestión del riesgo, con el objetivo de evitar que los problemas de agua, producción agrícola y seguridad alimentaria se repitan año tras año.
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