
Tegucigalpa- La magistrada del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), Miriam Suyapa Barahona Rodríguez, falleció en el extranjero la madrugada de este lunes, tras una prolongada lucha contra problemas de salud, según confirmaron sus familiares y autoridades cercanas.
El deceso también fue confirmado por su compañero en el organismo electoral, Mario Flores Urrutia, quien destacó su legado y compromiso con el país.
“Hoy en la madrugada, a través de los familiares y de personal cercano a la magistrada Miriam, nos dimos cuenta del fallecimiento de nuestra compañera. Una mujer guerrera que luchó contra su enfermedad, pero sobre todo luchó por la democracia de Honduras y eso nadie lo desconoce”, expresó.

Flores Urrutia recordó que, pese a su estado de salud, Barahona Rodríguez continuó desempeñando sus funciones con responsabilidad. “La prensa vio en qué condiciones ella llegaba a ejercer su labor jurisdiccional a su oficina. Siempre estuvo presente, con responsabilidad, con transparencia y aplicando justicia en el Tribunal de Justicia Electoral”, señaló.
Asimismo, relató que incluso en sus últimos meses de trabajo, la magistrada se mantuvo activa. A finales de enero realizamos el último pleno; ella participó vía Zoom porque ya no podía estar de manera presencial. Luego salió al extranjero, a sus citas médicas, pero siempre nos comunicábamos. La semana pasada tuvimos una conversación por WhatsApp y lamentablemente hoy recibimos la noticia de su fallecimiento, agregó.
El magistrado la describió como “una amiga guerrera, un ejemplo para la institucionalidad”, subrayando que “a pesar de su enfermedad nunca dijo ‘no puedo’, siempre estuvo luchando por el Tribunal de Justicia Electoral. Deja un gran legado y es una gran pérdida para Honduras”.
Trayectoria y legado
Miriam Suyapa Barahona Rodríguez nació el 13 de julio de 1976 en Tegucigalpa, municipio del Distrito Central. Era hija de José Antonio Barahona Zelaya y Mirian Suyapa Rodríguez Perdomo.
Se graduó como Licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales con orientación en Derecho Penal en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en 1996, obteniendo posteriormente su título de abogada. Continuó su formación con un posgrado en Derecho Penal y Procesal Penal en la misma institución en 2002, y más adelante alcanzó una maestría en Derecho Penal y Suficiencia Investigadora en la Universidad de Barcelona en 2015. Además, obtuvo su exequátur como notaria ante la Corte Suprema de Justicia.
En el ámbito profesional, inició su carrera en el sector privado.
Posteriormente, construyó una sólida carrera judicial dentro de la Corte Suprema de Justicia, a la que ingresó el 2 de junio de 2003 como jueza de Sentencia, desempeñándose en distintas regiones del país. Gracias a su desempeño, fue promovida a magistrada de Corte de Apelaciones, con competencia en materia civil, violencia doméstica, niñez penal, privación de dominio y jurisdicción nacional, cargo que ejerció hasta el 9 de septiembre de 2019.
Aporte académico
En el ámbito académico, Barahona Rodríguez también dejó huella como docente universitaria. Fue catedrática en la Universidad José Cecilio del Valle, en la Universidad Católica de Honduras y en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, especialmente en programas de posgrado en Derecho Penal y Procesal Penal.
Impartió asignaturas como Derecho Civil en sus distintos niveles, Teoría General del Proceso, Derecho Procesal Civil, Lógica Jurídica y Retórica, Práctica Procesal Penal y Laboral, así como Métodos y Técnicas de la Investigación, entre otras.
La magistrada deja un legado marcado por su vocación de servicio, su fortaleza ante la adversidad y su firme compromiso con la justicia y la democracia hondureña. Su fallecimiento representa una significativa pérdida para el sistema judicial y electoral del país.
Proceso Digital se une a las muestras de pesar por el fallecimiento de la magistrada Miriam Suyapa Barahona Rodríguez, que enluta no solo a su familia y amistades, sino también a todo el país, que pierde a una mujer comprometida con la justicia y la democracia. Su legado permanecerá en la institucionalidad hondureña y en quienes compartieron su lucha y vocación de servicio. A sus seres queridos, se les extiende un profundo y solidario pésame en este momento de dolor, con la certeza de que su ejemplo de fortaleza y entrega perdurará en la memoria colectiva de Honduras.
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