Tegucigalpa – El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, señaló hoy que las buenas obras son visibles a todos, entonces se debe obrar conforme a la voluntad de Cristo.
El religioso celebró la misa en la Catedral San Miguel Arcángel de Tegucigalpa y durante la homilía exhortó a actuar como Cristo lo hizo.
Las obras de los cristianos hablan del origen de la bondad de Dios, agregó.
Las buenas obras son vistas por muchos y tiene un efecto sanador, continuo.
Enumeró que entre las buenas obras se puede hablar de: compartir el pan con el hambriento, dar albergue al sin techo, proporcionar vestido digno al que lo necesita y en definitiva no desentenderse de la angustia de los semejantes.
“Entonces brillará tu luz y serás esperanza en la noche de muchos y tus propias heridas sanarán”, reflexionó.
El que bien que se hace a los demás se traslada en un bienestar personal incluso mayor al que se hace, dijo.
Las buenas obras llenan la vida de sentido, tienen sal que evita el sinsabor de la indiferencia.
“No es exagerado decir que las buenas obras como la sal permiten saborear una buena vida llena de Dios”, cerró.
A continuación Proceso Digital reproduce la lectura del día tomada del Santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16:
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos».
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