
Tegucigalpa. 14.08.2023
Tortugas con el vientre apuñalado, huesos de jaguares, narcocarreteras, montañas “pelonas”, pesca indiscriminada y la erosión de los suelos son algunos problemas que se observan a lo largo de la Biósfera del Río Platano, documentado por ecologistas de la zona que demandan una internvención inmediata de las autoridades del Gobierno y de la Fiscalía.
LA TRIBUNA recibió un reportaje gráfico de lo que está sucediendo en el medio ambiente, en este sector. Ecologistas que ya no hallan a quién acudir se comunicaron con la casa editora para solicitar, por este medio, la intervención urgente de las autoridades y denunciar los delitos ambientales.
La Biósfera del Río Plátano fue reconocida a nivel mundial como Reserva de la Humanidad (1982), y en varias ocasiones ha sido propuesta como una de las maravillas del mundo, por albergar parajes terrestres y costeros de valor ecológico global.
Son incalculables las especies de flora y fauna que habitan en la región de La Mosquitia y que están en peligro de desaparecer, dado que su hábitat cada día es deforestado, quemado y transformado en pastos para ganadería.
Lo que antes podía verse como extensiones continuas de vegetación en toda la región de La Mosquitia son ahora historia, quedando parches remanentes con conexiones limitadas, indica la fuente, que por razones de seguridad no se cita.
DESTRUCCIÓN ECOLÓGICA POR LA TALA

La deforestación representa el primer problema para el ecosistema, de acuerdo a los estudios de las organizaciones que vigilan los problemas en esta zona. Más del 60 por ciento de la región boscosa de La Mosquitia ha sido talada, desde la creación de la biósfera.
Pero no es el único problema, también se ha dado el proceso de especulación de tierras, despojo de comunidades indígenas, que, unido a la indiferencia de los gobiernos de turno, acrecientan una serie más de problemas que tienen que ver con la inaplicabilidad de las leyes en la región, volviéndose: tierra de nadie.
Lo más grave es que esta zona, durante mucho tiempo, ha sido uno de los espacios más importantes para el narcotráfico, tráfico de madera y fauna silvestre.
También, denuncian el despojo de los pueblos originarios en la Biósfera del Río Plátano donde habitan los garífunas, miskitos, pech y tawahkas, grupos originarios que poco a poco han sido desplazados de sus tierras y ahora son jornaleros de los ganaderos que han comprado sus tierras y monopolizan todo el espacio comercial.
Algunos pueblos indígenas recibieron sus títulos comunales, los cuales son un papel que demuestra el reconocimiento del derecho histórico que les asiste. Pero, dado, el casi nulo acompañamiento del gobierno, esto se ha vuelto un conflicto, que ha dejado muchos muertos por la tenencia de la tierra.
PERDER CATEGORÍA

En 1996 la reserva fue declarada en peligro, en el 2007 se retiró la categoría, pero en el 2011 volvió a integrar la lista de “en peligro”, debido a la indiscriminada deforestación, promoción de empresas con la impunidad de muchos delitos ambientales en la zona, entre otros.
Una misión de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha solicitado al gobierno de Honduras que presenten un informe sobre los impactos que la represa Patuca III ha generado para las zonas aledañas y especialmente aguas abajo, donde habitan gran cantidad de pueblos indígenas. Muy preocupados por la propuesta en la construcción de dos represas más.
APERTURA DE CARRETERAS

Pese a los anuncios de “control” y de mandar a eliminar las “narcocarreteras”, nada ha pasado. En esta zona, las carreteras no son siempre desarrollo.
En muchas zonas de la biósfera esos caminos abiertos, al amparo de la ley del más fuerte, permiten la extracción de madera de color ilegal, actividad que es muy frecuente.
La apertura de carreteras en la biósfera es cuestión de día a día, se puede apreciar maquinaria abriendo caminos.
“Sin lugar a dudas esto es un ecocidio, que, a través de un proceso vicioso de paso a paso, terminará destruyendo el remanente más rico en biodiversidad de Honduras. Es común ver cómo la gente ha perdido su cultura de conservación y se prestan para el tráfico de psitácidos, mamíferos, extracción de huevos de tortuga, pesca con dinamita, extracción de oro utilizando metales pesados y otros”, indica la fuente periodística.
El Instituto de Conservación Forestal “gobierna” en la zona, pero se requiere de un equipo interdisciplinario para abordar la problemática en la biosfera. Demostrado está para los lugareños que son testigos de lo que sucede, que la incursión del Batallón Verde y la Fuerza de Tarea, tampoco ha sido suficiente para detener el deterioro ambiental. En el 2023 hubo una gran cantidad de incendios, como nunca antes registrados.
Por su parte, la Dirección de Áreas Protegidas del ICF, ha solicitado que se reduzca el área de la Biósfera de Río Plátano aduciendo que son espacios ya deforestados. Esto solo demuestra, o la complicidad con los desforestadores o la indiferencia a procesos de recuperación del área.
“¿Qué hacer?: No podemos quedarnos callados, debemos llamar la atención de las autoridades del gobierno. La Presidenta actual ha manifestado que dentro de sus prioridades está el medio ambiente. Debemos lanzar una alarma internacional ante este ecocidio y etnicidio en la zona. Una zona que nuestra descendencia tiene el derecho a conocer”, puntualiza la fuente.








Fuente: latribuna.hn
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