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El Prinz Eugen es un singular crucero de la II Guerra Mundial. Uno que sobrevivió a dos explosiones nucleares

El Prinz Eugen es un singular crucero de la II Guerra Mundial. Uno que sobrevivió a dos explosiones nucleares

El 22 de agosto de 1938 los astilleros de Kiel botaron el Prinz Eugen, que sería completado y puesto en servicio dos años después, el 1 de agosto de 1940. Este crucero pesado sirvió en la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial, pero lo realmente curioso no sucedió en ese conflicto, sino tras la victoria aliada.

Hasta con hidroaviones. Con sus 207,7 metros de eslora, el Prinz Eugen era capaz de alcanzar los 32 nudos (59 km/h) y contaba con una tripulación de 42 oficiales y 1.340 marineros. Su armamento estaba dominado por ocho cañones de 203 mm e incluso fue equipado con tres hidroaviones Arado Ar 196 que se lanzaban con una catapulta.

Su papel en la II Guerra Mundial. El Prinz Eugen participó en la Operación Rheinübung que trataba de cortar las vías mercantes aliadas en el Atlántico. En esa misión le acompañó el acorazado Bismark, y ambos acabaron enfrentándose al crucero HMS Hood y al acorazado HMS Prince of Wales en la batalla del Estrecho de Dinamarca.

Victoria y conversión a «barco escuela». En ella el Hood fue hundido y el Prince of Wales gravemente dañado. El crucero alemán acabaría siendo torpedeado por el submarino británico Trident meses más tarde, pero fue reparado y sirvió para entrenar a cadetes antes de servir para la retirada alemana del Frente Oriental y de la derrota de Alemania y su rendición a las fuerzas aliadas en mayo de 1945. Ahí la cosa se puso interesante.

Un barco sin destino claro. El crucero acabó formando del botón de guerra aliado y se convirtió en una especie de premio de lotería. Acabó siendo asignado a la Armada de los Estados Unidos, que utilizó una tripulación mixta de alemanes y estadounidenses.

Desmontado. Los ingenieros de la armada desmontaron su sonar pasivo, que querían probar en un submarino junto a sus sistemas de tiro. Poco después se comprobaría cómo mantener en activo el crucero estaba siendo demasiado costoso: se averiaba a menudo, lo que acabó convirtiéndolo en candidato para formar parte de un proyecto especial: la llamada Operación Crossroads.

Operación Crossroads. Dicha iniciativa estaba dedicada a llevar a cabo dos pruebas nucleares en el atolón Bikini. Para evaluar esas pruebas remolcaron al Prinz Eugen junto al resto de la flota objetivo hasta esa localización del océano Pacífico. En dicha flota había otras naves tanto de la Kriegsmarine como de la marina imperial japonesa, y la idea era comprobar el funcionamiento de dos bombas atómicas.

Sobreviviendo a la primera bomba… La primera de esas bombas tenía como nombre ABLE, y fue detonada el 1 de julio de 1946. La sorpresa fue notable cuando tras la detonación de la bomba, de 23 kilotones de potencia, el Prinz Eugene se mantuvo a flote a pesar de que esa bomba era sensiblemente más potente que las lanzadas sobre Hiroshima (16 kilotones) y Nagasaki (22).

… y a la segunda. La historia del Prinz Eugene no terminó ahí. Algo más de tres semanas más tarde, el 25 de julio de 1946, se detonaba la segunda de las bombas atómicas de la Operación Crossroads. Se llamaba BAKER y también tenía una potencia de 23 kilotones, pero a pesar de todo ello el crucero alemán volvió a sobrevivir a la detonación, aunque esta vez la nave quedó dañada.

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Fuente: Reddit

Acabó como atracción turística para submarinistas. El barco irradiado acabó siendo remolcado hasta el atolón Kwajalein, y a finales de diciembre se encontraba en muy mal estado. El 21 de aquel mes comenzó a escorarse y se hundió, quedando parte de su popa y hélices por encima de la superficie del agua. En 2018 se inició una operación para extraer el combustible que aún quedaba en sus tanques, y hoy en día sigue siendo uno de los puntos de interés de los submarinistas aficionados.

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