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Los ovnis siempre vuelven, pero «ni nos visitan ni nos espían»

 

El Congreso de EE.UU. vivió el pasado martes una jornada que podría ser fácilmente calificada de excéntrica. Por primera vez en más de cincuenta años, acogía una comparecencia oficial pública sobre objetos volantes no identificados (OVNI), lo que el gobierno estadounidense denomina ‘fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés). En la cita, altos funcionarios del Departamento de Defensa discutieron los avistamientos, que describieron como «frecuentes y continuos». Y anunciaron su intención de clasificar y caracterizar de manera más sistemática este tipo de fenómenos.

La audiencia de la Comisión de Inteligencia de la cámara responde a un creciente interés de los legisladores para que el Pentágono ofrezca explicaciones periódicas sobre estos misteriosos encuentros. El pasado año, un informe publicado por la Oficina del Director Nacional de Inteligencia reconocía la existencia de 144 registros de avistamientos de ovnis entre 2004 y 2021 por parte de pilotos estadounidenses.

De ellos, una veintena describía imágenes u objetos que se comportaban de una forma que parecía superar las tecnologías conocidas en la actualidad. La mayoría, afirmaban los testigos, se movía a gran velocidad «sin una forma discernible de propulsión».

Uno de esos encuentros, especialmente llamativo, fue relatado por el comandante David Fravor. Según explicó a ‘The New York Times’, en noviembre de 2004 volaba por el océano Pacífico a más de 100 kilómetros de la costa Oeste cuando divisó una forma ovoide de 12 metros de largo y color blanquecino que flotaba a unos 15 metros de altura sobre el mar. Cuando el caza se aproximó, el objeto maniobró como si quisiera ponerse a la misma altura. Pero repentinamente «aceleró como nada que yo haya visto antes y desapareció de una manera muy rara».

Marina de EE.UU.
Marina de EE.UU.

El ovni de la pirámide

Dando por sincero su testimonio e independientemente de la naturaleza real de lo que viera Fravor, no es fácil que los pilotos realicen este tipo de declaraciones. Su prestigio, sus capacidades o su estabilidad mental pueden ponerse en entredicho. Durante la apertura de la audiencia del martes, el presidente del comité, André Carson, denunció que los profesionales que sacan a la luz estas experiencias han sido estigmatizados durante mucho tiempo, por lo que «evitaban informar o se reían de ellos cuando lo hacían». Según Carson, los funcionarios del Departamento de Defensa «relegaron el tema a la trastienda, o lo barrieron debajo de la alfombra por completo, temerosos de una comunidad de seguridad nacional escéptica». Estos fenómenos «son reales y necesitan ser investigados», aseguró. La cuestión es, ¿de verdad hace faltar volver al tema ovni? ¿No habíamos superado ya la fiebre de los platillos volantes que comenzó en los años cuarenta?

«Cuando se empezó a hablar de luces y señales de radar el escenario era el de la Guerra Fría. Entonces la Fuerza Aérea de los Estados Unidos creó el Proyecto Libro Azul, una serie de estudios que recopilaban todos lo casos. No encontraron nada. Llegaron a la conclusión de que estos fenómenos no suponían ningún problema a la seguridad de EE.UU. y que eran provocados por causas de origen natural o convencional», explica Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona.

Javier Armentia: «La mayoría de casos son globos atmosféricos, pájaros, bolsas de plástico, espejismos…»

Para el astrofísico, la mayoría de los casos recopilados desde 2005 se pueden explicar de una manera convencional. «Son globos atmosféricos, bandadas de pájaros, bolsas de plástico, espejismos, un coche en una carretera lejana que por las peculiaridades de la atmósfera se ve de otra forma… Solo hay unos pocos inexplicables, pero sencillamente porque no hay suficiente información», dice.

Algunas de las filmaciones e imágenes desclasificadas, obtenidas por cazas de la Marina estadounidense con cámaras termográficas que observan en infrarrojo, son especialmente llamativas. En una de ellas, la del famoso ‘ovni pirámide’ en la que aparece un triángulo verde fosforito, «se ve la oscilación típica de la luz de seguridad de un avión comercial. Además, esa forma triangular puede ser el obturador de la propia cámara. De hecho, otros puntos que son estrellas también se ven triangulares», razona Armentia.

A su juicio, los informes solo recogen datos pero ninguna explicación exhaustiva: «No se ha investigado con calma, todo se ha hecho cara a la galería. Lo bueno es que se ha creado un formulario estándar para informar de los avistamientos, pero llevarlos al Capitolio supone magnificarlos. Todo esto me recuerda a la serie ‘Space Force’ de Steve Carrell».

Política defensiva

Pero, ¿qué interés puede tener el Congreso de EE.UU. en ocuparse de estos asuntos? Armentia recuerda la implicación del magnate inmobiliario y aeroespacial Robert Bigelow, fundador del Instituto Bigelow de Estudios de la Conciencia (BICS), e íntimo amigo del difunto senador de Nevada Harry Reid. Bigelow se llevó un buen pellizco de los 22 millones de dólares del programa para buscar ovnis promovido por Reid, entonces líder de la mayoría del Senado.

David Barrado, profesor de Investigación Astrofísica en el Centro de Astrobiología INTA-CSIC, cree que el hecho de que se publiciten y se pidan explicaciones de estos avistamientos obedece a factores internos de la política norteamericana y externos de la política internacional. «La política defensiva está cambiando. Necesitan justificar una financiación extra para protegerse de unos fenómenos que se perciben como amenazas porque no se entienden», apunta.

Respecto a la naturaleza de las imágenes, «con toda la seguridad que puede tener la ciencia, no son visitantes extraterrestres. Sea lo que sea, es un fenómeno terrestre, humano o no. Pero los ovnis ni nos están visitando ni nos están espiando», asegura.

David Barrado: «La posibilidad de que haya vida inteligente fuera de la Tierra es muy escasa. Si la hay, apostaría mi vida a que es imposible que viajen hasta aquí»

De lo que sí está convencido Barrado es de que la vida extraterreste no va a ser descubierta por un caza con un radar que esté dando una vuelta. «Si hay vida fuera de la Tierra, que posiblemente la haya y probablemente en muchos sitios, será muy primitiva o bacteriana, y muy difícil de detectar», subraya. La posibilidad de que exista una civilización extraterrestre, sin embargo, «es muy escasa». En décadas de búsqueda «no hemos encontrado ninguna señal, lo que significa o que hay muy pocas (civilizaciones) en nuestra galaxia o que no hay ninguna y somos los únicos, al menos en la vecindad del Sol», concluye.

Porque si ya es «difícil» que la vida extraterrestre haya evolucionado en algo parecido a nosotros, «apostaría mi vida a que es imposible que hayan viajado hasta aquí», afirma tajante Barrado. «Los astrobiólogos estamos deseando detectar una firma biológica fuera del planeta: en Marte, en las lunas Encélado o Europa… Estamos desarrollando tecnologías para identificarlas y estudiarlas, pero la ciencia sigue unas pautas muy precisas para validar esos resultados y no lanzamos la campanas al vuelo buscando una financiación extra o un apoyo político», señala.

Carlos Briones, investigador del Centro de Astrobiología CSIC-INTA, se explicaba de forma similar en una entrevista a este periódico con motivo de la publicación de su libro ‘¿Estamos solos?¡’ (Crítica). «Hasta ahora no tenemos ninguna evidencia de que exista vida fuera de la Tierra, pero el Cosmos es tan inmensamente grande y hay un número tan elevado de estrellas (aproximadamente uno seguido de 23 ceros en la región conocida del Universo) que las posibilidades de que no estemos solos resultan abrumadoras», decía. Eso sí, «es altamente improbable que existan otras vidas inteligentes, y que además estén a la distancia adecuada para que establezcamos un contacto».

La tormenta perfecta

Los hombrecitos verdes, las luces en el cielo sobre carreteras vacías, las abducciones y los platillos volantes con aspecto de frisbis o tapas de cazuela parecen cosas de una sociedad más naif y crédula, pero no se puede despreciar el poder de algunos mitos modernos, incluso en la era de internet. Precisamente la web puede actuar como un magnífico difusor de las ideas más delirantes.

Armentia creía que las historias de ovnis ya habían perdido interés, «pero vuelven otra vez. Es difícil desterrar este tipo de construcciones. Todos sabemos que los vampiros no existen, pero funcionan muy bien como mitos. De una forma u otra vuelven de vez en cuando. Con los ovnis pasa algo parecido, con el atractivo de que tienen que ver con militares, conspiraciones… Es la tormenta perfecta». No es tan extraño. La posibilidad de una visita alienígena puede ser tan ilusionante como escalofriante. Y al fin y al cabo sigue habiendo gente que cree que la Tierra es plana.

 

 

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