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La New Horizons alcanza un increíble hito espacial

Semanas después de que a principios del 2006 la sonda New Horizonsde la NASA despegase de casa, tan solo le costó unos minutos enviar y recibir mensajes desde la Tierra. Pero a medida que se iba alejando la nave, los minutos en la comunicación se fueron transformando en horas. Y este 17 de abril, conseguía ser la quinta nave que se colocaba a 50 unidades astronómicas del Sol, o 50 veces más lejos de nuestra estrella que la propia Tierra, a más de 7.500 millones de kilómetros.

Aunque no es la primera que lo consigue (antes las sondas Voyager 1 y 2 y las Pioners 10 y 11 lo consiguieron), se trata de un hito: alcanzar esa región remota significa que las comunicaciones se retrasan hasta siete horas, incluso viajando la información a la velocidad de la luz. Y no queda ahí la espera: se necesitan otras tantas horas más para saber si la Tierra ha recibido el mensaje. Y al revés.

«Es difícil imaginar algo tan lejano –afirma Alice Bowman, gerente de operaciones de la misión New Horizons en el Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins en Laurel, Maryland–. Una cosa que hace que esta distancia sea tangible es cuánto tiempo nos lleva en la Tierra confirmar que la nave espacial recibió nuestras instrucciones. Esto pasó de ser casi instantáneo a ser ahora del orden de 14 horas. Hace que la distancia extrema sea real».

Para celebrar este increíble record, la New Horizons –que tiene como objetivo explorar Plutón, sus satélites y asteroides del cinturón de Kuiper– fotografió recientemente desde el Cinturón de Kuiper, en la frontera del Sistema Solar, el campo de estrellas donde se podía ‘ver’ al fondo a una de sus compañeras en la travesía de larga distancia, la Voyager 1, en una instantánea que nunca se había podido tomar.

Aunque la Voyager 1 es demasiado débil para verse directamente en la imagen, su ubicación se conoce precisamente debido al seguimiento de radio de la NASA. Así fue como el pasado 25 de diciembre la New Horizons pudo apuntar al espacio donde se encuentra la Voyager 1 (marcada con un círculo amarillo), y que se ha convertido en el objeto más lejano creado por humanos y la primera nave espacial que abandonó el sistema solar (y que se encontraba en aquel momento a 18.000 millones de kilómetros de la New Horizons). En cuanto a los puntos brillantes, la mayoría son estrellas, pero las que aparecen con aspecto borroso, en realidad son galaxias distantes.

«Para mí, es una imagen inquietantemente hermosa –afirma Alan Stern, investigador principal de New Horizons del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado–. Volar una nave espacial a través de todo nuestro Sistema Solar para explorar Plutón y el cinturón de Kuiper nunca se había hecho antes. Pero desde su lanzamiento hace casi dos décadas, nuestros hijos han crecido y nosotros hemos envejecido. Y por el camino también hemos conseguido hacer muchos descubrimientos científicos, inspiramos muchas carreras científicas e incluso hicimos un poco de historia».

De hecho, la New Horizons fue diseñada para hacer historia: viajando a 58.500 kilómetros por hora es la nave más rápida creada por el ser humano. Su sobrevuelo asistido por la gravedad de Júpiter en febrero de 2007 no solo redujo en aproximadamente tres años su trayecto de camino a Plutón, sino que le permitió obtener las mejores vistas del débil anillo de Júpiter y capturar la primera película de un volcán en erupción en un lugar que no fuera la Tierra.

New Horizons realizó con éxito la primera exploración del sistema Plutón en julio de 2015, seguida del sobrevuelo más lejano de la historia, y el primer vistazo de cerca a un objeto del Cinturón de Kuiper (KBO), con su vuelo más allá de Arrokoth el día de Año Nuevo de 2019. Desde su posición única en el cinturón de Kuiper, la New Horizons está realizando observaciones que no se pueden hacer desde ningún otro lugar; incluso las estrellas se ven diferentes desde el punto de vista de la nave espacial.

Los miembros del equipo de New Horizons usan telescopios gigantes como el observatorio japonés Subaru para escanear los cielos en busca de otro potencial objetivo de sobrevuelo. Mientras, los sistemas de la nave se mantienen en plena forma, recopilando datos sobre el viento solar y el entorno espacial en el Cinturón de Kuiper, donde permanecerá activa hasta finales de la década de 2030. Larga vida a la New Horizons.

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